LA FILOXERA EN MÁLAGA

Cuando estudiaba Historia Económica (hace ya bastantes años) el profesor que me la impartió, Juan Antonio Lacomba (del que ya he expresado en algunas ocasiones la admiración que le  profesaba) era un especialista en la Málaga del siglo XIX; así que, de alguna manera me transmitió la curiosidad por ese siglo, en lo que a la  economía de mi ciudad se refiere.

LA FILOXERA EN MÁLAGA ¿FUE LA RESPONSABLE DE LA DECADENCIA ECONÓMICA DE FINALES DEL SIGLO XIX?

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Hagamos un poco de historia para entender cómo se llegó al siglo XIX.

A finales del siglo XVIII comienza la decadencia del comercio malagueño y del resto de las actividades, al ser éste el motor de las mismas. Primeramente, será la Guerra de la Independencia americana la que lo daña, ya que durante ésta la costa española sufrirá el bloqueo inglés. Seguidamente, será la independencia de las colonias , por otro lado en el interior de la península se iniciará la guerra contra los franceses , que comienza en 1808 y durará hasta 1813. Como podemos observar estaban bastante distraídos en esos días.

Con esta herencia se llega a los años veinte  en los que la economía malagueña aparece profundamente deprimida, donde la decadencia de la industria y particularmente la de las fábricas de tejidos de sedas, en cuyo arte se ocupaba una buena parte del vecindario, quedó  paralizado, y en lo que se refiere al comercio  este sector  se va reduciendo a la nada, como consecuencia de la pérdida de clientes en América y por el escandaloso contrabando que se estaba produciendo. Así se termina la década de los veinte, en un horizonte poco estimulante, con una economía deprimida y una sociedad en transformación.

Nada hace presagiar el cambio brusco que en la historia económica malagueña  va a realizarse en los comienzos de los años treinta.

EL CAMBIO Y LA RECUPERACIÓN. LA INDUSTRIALIZACIÓN

La recuperación se inicia en el segundo tercio del siglo XIX

Antes del 1832 se ha reanudado el comercio con América, pero en Málaga se ha iniciado ya en estas fechas, una nueva actividad económica: la industria. Esta se apoyaría en las nuevas técnicas y en el vapor. Pasándose de una producción artesanal a otra industrial con mejores técnicas, mayores fábricas y marcado carácter capitalista. Y este nacimiento será aportado por Manuel Agustín Heredia (La biografía de este notable personaje malagueño bien vale una entrada especial, que haré en otra ocasión).

La recuperación de la actividad mercantil, que esencialmente se apoya sobre productos agrícolas, se traducirá en mejoras para la población del campo que se ve por ella beneficiada. La gente ocupada en el sector primario sigue siendo por estas fechas la más numerosa y así será durante todo el siglo XIX

DESPUÉS DE UN GRAN AUGE, UNA GRAN CAÍDA. LA DESINDUSTRALIZACIÓN MALAGUEÑA.

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Sin embargo, los buenos días duraron poco y así, el último tercio del siglo XIX fue fatídico para la economía malagueña.

-La industria: Se produce el derrumbamiento de las industrias principales (la industria textil y la algodonera)

  1. a) Industria siderúrgica: Perdió la batalla del carbón pasando el peso decisivo de este sector industrial a manos de Oviedo y Vizcaya, produciéndose el hundimiento de la industria malagueña. El profesor Nadal escribe “Los hornos y las forjas meridionales, incapaces de sostener la competencia, se fueron apagando paulatinamente”; así en 1862, se produjo el cierre definitivo de la factoría “El Ángel”, en 1882 el cierre de “La Constancia”
  2. b) Industria algodonera: Hacia el año 1862 tenía una gran pujanza, debida primordialmente a que la década de los setenta son años de euforia agrícola, sobre todo por el crecimiento del vino. La filoxera ya ha afectado a las viñas francesas, lo que ocasiona un relativo bienestar al campesino, aumentando por consiguiente, la demanda del mercado agrícola, que es el consumidor esencial de la producción algodonera.

La puntilla para que Málaga entrase en una recesión que condenó al paro y a la miseria a decenas de miles de personas fue la plaga de filoxera.

¿QUÉ ES LA FILOXERA Y CÓMO LLEGÓ A LOS CAMPOS MALAGUEÑOS

Se trata de un insecto que acabó con los cultivos de vides y desarticuló la estructura agraria.

Entró en Europa por Francia en 1863, y desde allí, como un enorme cáncer, se fue extendiendo por todo el continente. Parece ser que fue un tal Mr. Lalimon, de Burdeos, quien involuntariamente introdujo la plaga. Este cultivador, preocupado por aclimatar cepas inmunes al oídium, achaque corriente de los viñedos europeos, hizo venir de E.E.U.U. plantones que utilizó en su finca de Fouraté. Mr. Lalimon envió vides filoxeradas de su plantación a un viticultor llamado  Mr. Borty, en el Gard, en donde la plaga se manifiesta en 1866. Y desde este momento, la filoxera se esparce por Europa. Pero, ¿Cuándo llegó la filoxera a Málaga? Aunque, como veremos, su presencia es oficialmente declarada en 1878, ya antes se pueden detectar síntomas filoxéricos: Pero en julio de 1878,  irrumpía la filoxera, que iba a ser «Causa principal del abatimiento de la provincia de Málaga» Lo curioso es que estando España  flanqueada por la filoxera —por el norte estaba en Francia; por el oeste había llegado a Portugal—, y esperándose su entrada en el país, bien por el Ampurdán, bien por los viñedos gallegos, hiciese su aparición por Málaga.

Pese a las rápidas medidas puestas en práctica por las autoridades de cada provincia para evitar el contagio (auténticos «cordones sanitarios»), la filoxera se extendió paulatinamente por casi todo el país

Pero volvamos al hilo de nuestra historia. En  julio  de 1878, «oficialmente», la filoxera ha llegado a Málaga.

La primera viña atacada fue en el Lagar llamado «La Indiana», perteneciente a un tal Eugenio Molina, en el término de Moclinejo, a unos 20 Km. de Málaga.

El campo se arruinó. Esa pérdida arrastró consigo a otros sectores. Como dice el historiador Juan Antonio Lacomba,”La filoxera supuso la caída de la producción vitícola, la disminución de las operaciones comerciales, la contracción del mercado, el descenso general de la demanda y del consumo y el aumento del paro y de la emigración. En definitiva, una depresión de gran calado

Los más perjudicados por esa situación fueron los jornaleros agrícolas, los pequeños campesinos y los obreros de las industrias. El hambre y las penurias fueron un caldo de cultivo que favoreció la conflictividad laboral y las protestas de los trabajadores, que se sentían explotados, en caso de tener empleo, o carecían de ingresos si formaban parte de las largas colas de gente sin trabajo.

A tal grado llegó la miseria que muchas personas se vieron obligadas a vender las pocas pertenencias que poseían o fueron desalojadas de sus modestas casas por no poder pagarlas. Los periódicos de finales del siglo XIX y principios del XX abundaban en informaciones en las que se hacía un llamamiento a la caridad para auxiliar a familias que se morían de hambre. En 1889 se creó la Liga para el Socorro de Indigentes. Su actividad equivaldría a la que hacen ahora los bancos alimentos.

LOS VIÑEDOS EN MÁLAGA EN EL SIGLO XIX

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Durante la primera mitad del XIX hubo una expansión del viñedo malagueño. Básicamente, se fue situando en dos espacios diferenciados: la Vega de Málaga y la Axarquía. En la Vega, donde llegó a ubicarse cerca de un tercio del total provincial, las fincas eran relativamente grandes (unas 30 Has.), pertenecían a la burguesía capitalina y se practicaba un cultivo avanzado; en la Axarquía, que acabó acogiendo casi dos tercios de todo el viñedo de la provincia, dominaba absolutamente la pequeña propiedad (con parcelas de menos media hectárea), prevalecía la agricultura familiar y era crónica la falta de capitales, lo que daba lugar a la dependencia de los campesinos a los comerciantes, proveedores de los préstamos.

Los vinos y las pasas de Málaga,  fueron teniendo amplia aceptación en los mercados exteriores, convirtiéndose en productos fundamentales de su activo comercio y favoreciendo la formación de una burguesía mercantil.

Sin embargo, hacia mediados del ochocientos se despliega un período crítico, tanto por problemas externos, como por dificultades internas, entre las que es de destacar la aparición del oídium (una enfermedad de las vides). Pero el verdadero problema de fondo, fundamental, ya crónico, que afecta a la mayor parte del sector era la falta de capitales de los pequeños propietarios. Desde mediados de los sesenta, la situación de la viñería malagueña fue mejorando. Una serie de factores dieron lugar a que, a partir de 1865, como destaca Huetz de Lemps, haya un nuevo “reajuste” en los provechos que se sacan de las haciendas, con un cierto relanzamiento de la producción de vino en Málaga. Cabe señalar al respecto que los problemas de la pasa malagueña en los mercados europeos, en particular en Inglaterra (por la competencia de las pasas de Denia, Corinto, Turquía e Italia y los problemas arancelarios españoles apuntados), así como también en los de EEUU (por la competencia de la pasa de California), más la aparición de la filoxera en Francia y la mejora de la calidad de los vinos malagueños, que les vuelve a abrir mercados, ocasiona otro proceso de recuperación de la viñería, con transformación de viñedos, de pasa a vino.

Pero llega el desgraciado año 1878 y con él la filoxera  y esta plaga, como ya comenté anteriormente, acabará definitivamente con el esplendor del viñedo malagueño.

DÉCADA DE LOS OCHENTA

Hacia 1882-1884 estalla la crisis de la industria. La causa de esta crisis está en el hundimiento del mercado agrícola regional como consecuencia,  por un lado de la competencia de los viñedos franceses, que han realizado una replantación de la vid desde el momento en que se inició la filoxera y por otro, la aparición de esta enfermedad en los campos malagueños. Todo ello repercute inmediatamente en el sector algodonero.

En Málaga era necesaria una capitalización que sacara el campo del desastre provocado por la filoxera (como habían hecho franceses y catalanes), pero los agricultores no pueden y los comerciantes e industriales no quieren realizar la capitalización. Por consiguiente, no se logrará rehacer la viticultura malagueña y al hundirse ésta, arrastrará en su caída al sector textil malagueño.

A todos estos desastres hay que añadir el cólera que afectaría a la salud de muchos malagueños

El siglo XIX acaba mal. Al iniciar un proceso de industrialización, ha seguido, en el último tercio del siglo, otro de desindustrialización. La fecha 1885, como señala Nadal “parece decisiva en la historia contemporánea de Andalucía”

Ante la conjunción de la crisis agrícola y la industrial, el área malagueña se sumió en un total subdesarrollo y ni siquiera memoria guardó de su esplendor de antaño.

Como dice Juan Antonio Lacomba “Triste final para una historia que se inició tan esperanzadora

Ref. J.A. Lacomba, en Málaga afines del siglo XIX: filoxera, desindustralización y crisis general.

Ref. C. Pellejero, La filoxera en Málaga

Ref. Junta de Andalucía. La filoxera

Ref. Revista Historia Económica,I  Nº 2

 

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