MANUEL AGUSTÍN HEREDIA

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Hoy se cumple un año de la primera entrada de mi blog BAELO CLAUDIA. UN LUGAR HISTÓRICO Y BELLO.  Desde ese momento, he compartido con vosotros cuarenta y siete historias con las que he disfrutado aprendiendo y me han permitido relacionarme con vosotros y hacer lo que más me gusta, escribir sobre historia.

Quiero dar las gracias a todos aquellos que os habéis acercado a mi hogar virtual a lo largo de este año. Espero que haya muchos cumpleaños más. GRACIAS

Por el camino he encontrado a más personas con las que comparto mi pasión y a las que le tengo que agradecer su apoyo y ayuda en muchos momentos de dudas. GRACIAS 

En este primer aniversario, quiero dedicar mi entrada a un personaje de mi tierra que me fascina.

En mi entrada sobre la “filoxera en Málaga” os dije que me gustaría hacer un artículo en el que hablara sobre la biografía de Manuel Agustín Heredia

Los malagueños y no malagueños conocemos a este personaje por tener una escultura y una avenida (Muelle de Heredia) en el centro de Málaga. Pero, ¿sabemos quién fue?¿qué  papel desempeñó en el desarrollo de Málaga?  Siempre me ha apasionado esta relevante figura de la historia de mi ciudad y por ello me gustaría darlo a conocer a aquellos que sólo hayan oído su nombre. Estoy segura de que si hubiera vivido en E.E.U.U. habrían hecho una película de su vida y obra.

MÁLAGA ANTES DE MANUEL AGUSTÍN HEREDIA

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A finales del siglo XVIII comienza la decadencia del comercio malagueño y del resto de las actividades relacionadas con el mismo. En primer lugar, será la guerra de la Independencia  americana la que lo daña, ya que durante esta, la costa española sufrirá el bloqueo inglés. Seguidamente, será la independencia de las colonias, con la total ruptura tras el desastre de Ayacucho. En el interior de España, las cosas tampoco marchaban mejor. En 1808 se inicia la guerra contra los franceses que durará hasta 1813.

Con esta herencia se llega a la década de los veinte del siglo XIX, en los que la economía malagueña aparece profundamente deprimida y la sociedad se encuentra en plena transformación.

Nada hace presagiar el cambio brusco que en la dinámica histórica malagueña va a producirse a comienzos de los años treinta.

EL CAMBIO Y LA RECUPERACIÓN. LA INDUSTRIALIZACIÓN.Vista_Malaga_s

Antes de 1832 se ha reanudado el comercio con América, pero Málaga ya ha comenzado una nueva actividad económica: la industria, que reactivaría su economía y provocaría un cambio para el futuro.

Es cierto que desde principios del siglo XIX existía un proceso de industrialización con hilados y tejidos de lana, producción sedera, curtidos, aguardiente y papel, pero la industrialización, apoyándose en la tecnificación y el vapor, penetrará por la metalúrgica y el algodón.

MANUEL AGUSTÍN HEREDIA

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Será Manuel Agustín Heredia el que llevará a cabo esta revolución en Málaga. Pero, ¿quién era este personaje?

Nació en Rabanera (Logroño) el cuatro de mayo de 1786, se instaló en Vélez Málaga, como dependiente de una casa de comercio en 1801. Tres años más tarde, en 1804, pasaría a la capital para empezar a comerciar por su cuenta.

¿Cómo conseguiría Manuel Agustín Heredia el excedente de capital que le permitiría iniciar esta costosa industria?

Durante los tiempos revueltos de la guerra de la Independencia, Manuel Agustín Heredia realizó la explotación de los criaderos de grafito del cerro de Natías en el término de Benahavis, bajo la protección del general Ballestero en los años 1812 y 1813. Los grafitos de Marbella serían el origen de su colosal fortuna. El grafito es una de las formas  en las que se puede presentar el carbono. Se utiliza en la construcción, en la industria farmacéutica, médica, minería, maquinaria e industria eléctrica.

Pero en 1825 tiene lugar la promulgación de la Ley de Minas, que incluye los grafitos de Marbella entre los seis criaderos especialmente reservados a la Hacienda pública, lo que termina con la fuente originaria de sus recursos. Por otro lado, el comercio al que también se había dedicado, tropieza en ese momento, con dos obstáculos: uno sería el cierre del mercado americano, tras el desastre de Ayacucho, que significó el final definitivo del dominio administrativo español en América del sur  y el otro, la carestía de los toneles (necesarios para el transporte de las bebidas: aceite, vino, aguardiente y vinagre) por falta de maderas de roble y sobre todo, de flejes de hierro en el mercado. Ahí aparece de nuevo la capacidad de reacción de los grandes hombres, que renacen  una y otra vez. Estas circunstancias le fuerzan a tomar otros caminos y el camino que elige es la industria.

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Contó Manuel Agustín Heredia con las circunstancias precisas para iniciarse en la industria. Por un lado, un excedente económico que le permitiría acumular los bienes necesarios para la producción y que vendrían de lo obtenido en los años precedente y por otro lado,  mano de obra barata,  ya que la caída del comercio, principal medio de vida de la población malagueña, había traído como consecuencia paro y miseria, por lo que el Sr. Heredia pudo disponer de ella a bajo precio.

Al tomar el camino de la industria, Manuel Agustín Heredia se inclina por la industria siderúrgica. ¿Cuáles son los motivos le lo impulsan a ello?

– La existencia de mineral de hierro en la provincia (concretamente existía un yacimiento en Sierra Blanca (Marbella)

– La necesidad para su propio comercio de disponer de flejes de hierro, ya que al ser su comercio el de exportación de líquidos y que los envíos de esos líquidos se hacían por medio de toneles y que para la fabricación de los toneles eran necesarios: madera y flejes y estos eran de hierro.

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En 1826 se fundó una sociedad para explotar el yacimiento de hierro de Sierra Blanca (Marbella). Su primera obra fue el establecimiento denominado “La Concepción”, que fue instalado a orillas del río Verde, dentro del término de Marbella y cuyo objetivo era fundir los minerales de hierro magnético de Sierra Blanca, especialmente los de una mina situada en el término de Ojén. Los primeros pasos de “La Concepción” fueron difíciles por una serie de circunstancias de naturaleza técnicas y económicas que condujeron a Heredia a optar en 1833 por el traslado de la elaboración del material a una factoría de la playa del Carmen, en la ciudad de Málaga, que se llamaría “La Constancia” La decisión fue afortunada y ello se demostró en el alza inmediata que experimentaron las cantidades producidas.

A pesar de haber nacido para satisfacer las necesidades de hierro de la industria tonelera, pronto descubrió que le salían más caros que las otras que existían. La razón estaba en las tarifas aduaneras vigentes. Esto implicó que tuviera que tomar un cambio de rumbo y ensayar la producción de hierros menos elaborados.

Como estamos viendo, combustible, materiales, mercados, impuestos… hacían prácticamente inviable esta industria en Málaga.

¿A QUÉ SE DEBIÓ EL ÉXITO DE ESTA INDUSTRIA EN SUS INICIOS?

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– Al estallido de la Primera Guerra Carlista (1833-1839) que paralizó la actividad de las forjas tradicionales de las zonas pirenaicas y cantábricas

– Fracaso en la formación de una sociedad mixta hispano-belga para constituir un complejo con el  hierro vizcaíno y el carbón asturiano.

Ambas circunstancias permitieron la eliminación de la competencia que hizo posible la expansión de las fábricas malagueñas (estar en el lugar adecuado en el momento adecuado), colocando en una situación privilegiada a los ferreteros andaluces. Así, hacia 1840 Heredia era el más importante ferretero español. Sin embargo, Heredia no olvidaba el peligro que suponía para la industria siderúrgica malagueña la dependencia del combustible extranjero. El carbón era traído de Inglaterra principalmente, a unos costes excesivos como consecuencia de la exigencia de un elevado arancel. El impuesto se aplicaba en atención a la presiones de los propietarios de minas de Asturias, que presionaban por la subida de los derechos de importación de carbón extranjero para dificultar esta entrada que era su más importante competencia.

Heredia luchó en Madrid hasta conseguir en 1836 una Real Orden por la que se concedía unos aranceles más reducidos para los carbones minerales extranjeros destinados a “La Constancia”. Pero, sus éxitos terminaron aquí porque esta excepción se extendió en 1837 a todos los importadores, de manera que todos los esfuerzos realizados por Heredia a partir de esa fecha se estrellaron contra la resistencia de los mineros asturianos.

Ante esta situación, en que se van imponiendo los intereses de los mineros del norte, Heredia intenta dar una solución mediante la reconversión de su industria, así en 1840 Manuel Agustín Heredia marcharía a Inglaterra para visitar una ferretería que en 1838 había adoptado la antracita, la cual presentaba la enorme ventaja de un menor consumo. En 1843 creó unos nuevos hornos en los que usaba la antracita, sin embargo esta tampoco fue la solución y se vio obligado a sustituirlo por el carbón vegetal lo que volverá a provocar un alto coste de la producción.

De esta manera, la siderurgia malagueña recibe en su momento más brillante una herida de muerte. Cada vez será mayor la competencia para la siderurgia malacitana, aun cuando, la posición conquistada en el curso del cuarto de decenio de ese siglo, conseguiría conservarla por espacio de otras dos décadas.

Sin embargo Manuel Agustín Heredia, no sólo se ocupó de la industria siderúrgica. En 1840 era dueño también de dos fábricas de jabón situadas en el malagueño barrio del Perchel y de doce buques mercantes. Heredia era entonces el más destacado empresario de la Península. Los productos químicos y los tejidos entraron también en el círculo de sus inversiones ya en la última etapa de su vida. Según Benito Vilá, cuando se produjo la muerte de Heredia (14 de agosto de 1846) se estaba levantando la elegante chimenea de más de 300 pies de altura de una fábrica de productos químicos, construida en terrenos de la ferrería La Constancia.

Otros campos en los que intervino Manuel Agustín Heredia fueron los seguros, los transportes y la banca, sectores todos ellos relacionados estrechamente con sus negocios. En Málaga, ciudad cuya economía estaba orientada al mar, los seguros marítimos tenían una importancia capital. Para paliar la dependencia del exterior en esta materia, los grandes cuatro comerciantes, que ese momento llevaban el peso de la economía malagueña, promovieron la creación de compañías autóctonas que aseguraran las mercancías objeto del tráfico y los barcos que las transportaban.

En 1845 Manuel Agustín Heredia logró interesar a los individuos más representativos del comercio y las finanzas de Málaga en el proyecto de una sociedad de vapores que tomó cuerpo legal el 9 de marzo del citado año. Su objeto era establecer una línea de vapores entre Cádiz y Marsella.

Finalmente, por lo que se refiere a las finanzas, Manuel Agustín Heredia fue uno de los fundadores del Banco de Isabel II, creado el 25 de enero de 1844 por iniciativa de un grupo de importantes hombres de negocios entre los que figuran José Salamanca, Gaspar Remisa, Manuel Gaviria, José Buschental, Nazario Carriquiri y Pablo Collado. En cambio no consiguió ver aprobado el proyecto de crear un Banco de Málaga que impulsó cuando ocupaba el cargo de Vicepresidente de la Junta de Comercio en 1844. La idea, favorablemente acogida en la propia Junta y en el mundo de los negocios de Málaga, no encontró apoyo en el gobierno. Hubo que esperar hasta 1856 para que Málaga contara con una entidad bancaria ya que fue en esa fecha cuando el gobierno aprobó la creación del Banco de Málaga, figurando entonces entre sus promotores su hijo Tomás.

Manuel Agustín Heredia murió en Málaga el 16 de agosto de 1846, pocos meses después de que la reina Isabel II lo nombrara Senador. Un periódico madrileño, el Semanario de la Industria, al dar la noticia de su fallecimiento, lo consideraba como “primer capitalista español”. Su fortuna era una de las mayores de España.

LIBRO RECOMENDADO : “Sucedió en Málaga también” Patrick Tuite Briales

FOTOGRAFÍAS:

Bibliografía:

Industrialización y desindustrialización del sureste español, 1817-1913 Jordi Nadal. Moneda y Crédito Nº 120

Málaga en el siglo XIX. Comercio e industrialización . Julia Aguado Santos . Gibralfaro 26

La economía malagueña en el siglo XIX. Problemas e hipótesis. Juan Antonio Lacomba . Gibralfaro 24

Málaga en los comienzos de la industrialización: Manuel Agustín Heredia (1786-1846) Cristobal  García Montoro.

Libros recomendados: “Sucedió en Málaga también” Patrick Tuite Briales

FOTOGRAFÍAS:

Wikipedia

La Opinión

Diario Sur

Archivo municipal del Ayuntamiento de Málaga

Junta de Andalucía

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