JUANA DE ARCO

Si hay un personaje que ha sido paradigmático para la historia medieval de Francia y su identidad nacional ese ha sido Juana de Arco. Fue un mito de la Guerra de los 100 años, su figura ha dado argumento a numerosos libros, películas, obras teatrales… Incluso la  República Francesa dedica un día al año a celebrar a su particular gloria patria.

Pero aparte de ser un mito, a mí siempre me ha resultado fascinante el hecho de que una chica campesina, casi una niña, se viste de hombre (en aquella época), decide ponerse al mando de un ejército y consigue terminar con una guerra que mantenía en disputas a Francia e Inglaterra desde hacía cien años. ¿Qué la motivó?  ¿Cómo consiguió el liderazgo en un mundo de hombres en ese momento de la Edad Media?  Esas y otras preguntas voy  a intentar  estudiarlas en este tema dedicado a ese mítico personaje.

Antes de nada es situar a Juana de Arco en el tiempo y en las circunstancias que la rodearon

LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS (1337-1453)

s-l300

Tras la muerte sin descendencia de Eduardo “el Confesor” y el breve reinado del rey Haroldo II, el trono de Inglaterra fue conquistado en 1066 por el francés Guillermo el Conquistador, duque de Normandía. Estos hechos constituyeron la primera disputa de sucesión (debida a los parentescos entre las noblezas de ambos territorios), dando inicio a una duradera rivalidad entre ambos reinos. Con el tiempo, los reyes de Inglaterra reunieron varios de los mayores ducados de Francia: Aquitania, Poitiu y Bretaña.

Los intentos de Francia por recuperar los territorios perdidos precipitaron uno de los más largos y sangrientos conflictos de la historia de la humanidad: la Guerra de los Cien Años, que produjo la destrucción de casi toda la Francia septentrional.

Francia es el principal campo de batalla en donde tiene lugar la disputa por su trono entre dos linajes reales: los Capeto y su rama menor los Valois y los Plantagenet y su rama menor los Lancaster. El conflicto habría tenido un inicio y un final: 1337 y 1453 parecen ser las fechas más ajustadas. F .Braudel, advirtió que más que ante una guerra en singular nos encontraríamos una cadena de conflictos con interrupciones muy frecuentes y prolongadas.

Esta guerra se inicia con rotundos éxitos militares ingleses en territorio francés; sin embargo todas las ofensivas inglesas derivarían en metódicas reaccionas francesas que culminan a mediados del siglo XV con la victoria final y la expulsión del enemigo secular de su territorio.

CARACTERÍSTICAS:

EL SENTIDO TERRITORIAL

 

Los autores franceses, quizás porque su territorio fue quien más padeció, han presentado el conflicto como una suerte de guerra de liberación contra el ocupante inglés. Ello porque Francia sería la víctima de una continuada agresión  procedente del ancestral enemigo atrincherado al otro lado del Canal. La enemistad inglesa en la Edad Media, en efecto, no sólo se produjo en esos años entre 1337 y 1453, sino también tiempo atrás. Sería en el choque entre las dinastías Capeto y Normando- Plantagenet entre principios del siglo XII, y el acuerdo de París entre Luís IX de Francia y su primo Enrique III de Inglaterra en 1259.

  EL SENTIDO SOCIAL

En ese momento, las guerras no se libran sólo en el frente de batalla sino también en la retaguardia y en el campo de la propaganda en la que se transmite una percepción de que un conflicto afecta a todos o que todos están implicados en él. La guerra era para todos no sólo para el personal combatiente. En mayor o menor grado todos la sufren y a todos les altera sus normales ritmos de vida

Estamos ante una guerra con pocas batallas campales desarrolladas de acuerdo a un plan. Predominan, por el contrario los golpes de mano, las escaramuzas entre pequeñas partidas, los asedios de ciudades, el bloqueo de los caminos que hace difícil el abastecimiento de las grandes aglomeraciones de población y, sobre todo esas operaciones de desgaste que son las cabalgadas: operaciones con mucho de incursiones demoledoras que aspiran a penetrar en profundidad en territorio enemigo, destruir los recursos económicos y sembrar el pánico .Causan, por ello, sufrimientos incalculables al conjunto de la sociedad francesa. A mediados del XIV Petrarca decía que Francia era un conjunto de ruinas.

LO VIEJO Y LO NUEVO DE UN CONFLICTO EUROPEO

Al situarse en las fronteras entre dos épocas –el Medievo y la Modernidad-  nos encontramos que se trata de la última guerra medieval y la primera moderna

¿Está en la Guerra de los Cien Años el germen de lo que serán los estados europeos tal y como hoy en día los conocemos? ¿Anticipa la Guerra de los Cien Años lo que serán los conflictos de los inicios de la Modernidad?

Esta guerra cuenta con unas características propias

  1. a) El reforzamiento de los sentimientos de identidad Hablamos con ello de sentimientos de pertenencia a una tierra / reino / nación por encima de las relaciones de dependencia personal-feudal. Se ha destacado como ingleses y franceses se sentirán cada vez más apegados a su tierra y reforzarán su idiosincrasia, aunque sea a costa de un acrecentamiento de la xenofobia, la satanización del enemigo, se reforzará con la división.
  2. b) Unas nuevas formas militares y una consolidación de la realeza que dan un impulso a la profesionalización del oficio de las armas. Una profesión al servicio de un poder monárquico cada vez más controlador, que trata por todos los medios de neutralizar unas anárquicas bandas de mercenarios que no sólo siembran el terror en momentos de guerra abierta, sino también en los de tregua.

JUANA DE ARCO

99eb6837837b5f4f0212cb68b4a4b73e

 

El inicio de su vida se sitúa en  Domrémy, un pequeño poblado situado en el departamento de los Vosgos en la región de la Lorena en Francia.  Su padre,   Jaques          D´Arc, era un pequeño agricultor. Su madre, Isabelle Romée, era una mujer piadosa que llevaba su apellido por haber hecho la peregrinación a Le Puy, el santuario que sustituía a Roma para los peregrinos franceses. Juana de Arco  fue la cuarta de cinco hijos. Ayunaba desde niña compadecida del sufrimiento de la gente, comiendo una vez al día un poco de pan mojado en agua y vino. Esa forma de actuar desde pequeña nos va dando una idea de la forma de ser y pensar de Juana de Arco.

En su pequeña aldea nadie se podía pensar que la pequeña pronto daría el salto para cambiar la historia de su reino. Por aquel entonces Francia se encontraba envuelta en una larga guerra dinástica entre los Plantagenet, la dinastía reinante inglesa y propietaria feudal de casi media Francia, y los Valois, cuyo poder real estaba en entredicho por la división familiar entre borgoñones (aliados de Inglaterra) y orleanistas (partidarios de Luis de Orleans) La guerra en época de la niñez de Juana se inclinaba del lado inglés.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Nadie se podía imaginar lo que estaba empezando a sucederle a la pequeña Juana. Ella misma declara en su proceso inquisitorial el 22 de febrero de 1431: “Yo tenía trece años cuando escuché una voz de Dios”. El hecho sucedió al mediodía en el jardín de su padre. Añadió que la primera vez que la escuchó notó una gran sensación de miedo. A la pregunta de sus jueces, añadió que esta voz venía del lado de la iglesia y que normalmente era acompañada de una gran claridad, que venía del mismo lado que la voz. Cuando le preguntaron cómo creía que era aquella voz, ella respondió que le pareció muy noble, por lo que afirmó: “y yo creo que esta voz me ha sido enviada de parte de Dios”. Así pues, cuando la escuchó por tercera vez le pareció reconocer a un ángel. Y aunque a veces no la entendía demasiado bien, primero le aconsejó que frecuentara las iglesias y después la empezó a presionar. Además esta voz la escuchaba unas dos o tres veces por semana. No mucho después, reveló otro de los mensajes clave que le envió: “Ella me decía que yo levantaría el asedio de Orleans”.

Juana explicaría entonces que fue San Miguel (considerado protector del reino de Francia), al que vio con sus propios ojos, acompañado de los ángeles del cielo, quien le ordenó partir para liberar a Francia y así cumplir con la voluntad de Dios.

El conocimiento por parte de la población de estas visiones causó una enorme expectación en la zona. Se decía que una doncella de Lorena sería la encargada de liberar a Francia de sus opresores y Juana decía que las voces que escuchaba le encargaban ir a Orleans a liberarla de su asedio y después ir hacia el Delfín (futuro Carlos VII, el pretendiente orleanista) para darle un mensaje de parte de Dios.

 Así, Juana de Arco daría un mensaje secreto al rey que le había sido revelado por las voces.

Transcurrió casi un año hasta que Baudricourt  aceptara —ante la insistencia de la joven doncella—, concederle la escolta deseada.

220px-Lenepveu,_Jeanne_d'Arc_au_siège_d'Orléans

El 29 de abril de 1429 Juana llegó al asedio de Orleans. Sin embargo, Juan de Orleans, cabecilla de la familia ducal de Orleans, la excluyó inicialmente de la dirección de las operaciones.  El grado de liderazgo militar que llegó a ejercer sigue siendo objeto de debate entre historiadores. Los historiadores tradicionales como Edouard Perroy concluyen que ella principalmente llevaba el estandarte y ejercía un gran efecto sobre la moral de los soldados

Hacia el 13 de febrero de 1429 Juana emprendió el viaje que le iba a hacer atravesar territorio enemigo. Este viaje la haría famosa y todo el mundo conocería su aventura, pero desde un primer momento la escolta asignada no tenía realmente una idea clara de qué era la misión ni de quién era Juana.

5cc7658e2f7dbb8d6dafc0cbb5912c8e

Para este viaje Juana vestiría por primera vez ropas de hombre, en sus avances, parece que pasó por el único puente sobre el río Loira que quedaba en manos francesas, y fue ese  el lugar donde comenzó a circular el rumor de que una doncella aseguraba que liberaría la ciudad de Orleans de su asedio y que coronaría a Carlos VII, delfín de Francia en Reims

carlos vii
Carlos VII

Sin embargo, Carlos VII no se podía arriesgar a que una joven desconocida se presentara ante él y lo pudiera matar. De esta manera, cuando Juana llegó a la corte, Carlos VII se ocultó entre la gente que ocupaba la sala, vistiendo a uno de sus sirvientes con sus ropas para hacerlo pasar por él. Pero el engaño no sirvió, ya que Juana identificó a Carlos VII entre sus súbditos. En el proceso dijo al respecto lo siguiente: «Cuando entré dentro de la habitación del rey lo reconocí de entre los otros por consejo y revelación de mi voz, y le dije que quería hacer la guerra a los ingleses. Finalmente, el rey la recibió sola y ella le habría expuesto una plegaria para persuadirlo de que le diera un ejército y la enviara a Orleans.

Carlos VII no dio carta blanca a Juana, ya que las presiones en su corte estaban diversificadas. Así pues decidieron hacerle una especie de proceso en Poitiers, para verificar si ella era quien decía que era. En el proceso Juana consiguió dejar una buena impresión en los teólogos que la examinaron. El  proceso  resultó satisfactorio, ya que ella siempre se mantuvo dentro de sus creencias y con gran firmeza, siempre defendiendo que era una mensajera de Dios y venía a llevar a Carlos VII a Reims para consagrarlo.

Así con el ejército francés comandado por Juana, consiguió la liberación del sitio de Orleans y la conquista de varios puentes sobre el río Loira que estaban en poder del enemigo desde hacía mucho tiempo

El viaje que tenía que llevar a Carlos VII hacia su consagración se presentaba muy difícil aun con la alta moral del ejército, pues tanto la ciudad como el trayecto estaban en manos de los borgoñones. Sin embargo, Juana había dicho que ella libraría a Orleans de su asedio y llevaría el rey a Reims.

 

La comitiva de la corte inició el camino hacia esa ciudad, pero se encontró con que la fama de Juana de Arco se había extendido por buena parte del territorio y había hecho que el ejército armagnac de Carlos VII fuese temido. Desde Gien, se fueron enviando invitaciones a diversas autoridades para asistir a la consagración de Carlos VII, quien quería hacer saber a todo el mundo que sería oficialmente el nuevo rey legítimo de Francia

e791ead76f8f0fe186d45799cc1d1def

Los nobles de sangre real y la mayoría de los capitanes creyeron conveniente llevar la batalla a la zona de Normandía como siguiente paso, antes de pasar por Reims y así aconsejaron a Carlos VII, con la oposición de Juana, cuyas voces le habían indicado que el camino a seguir en aquel momento no era otro que la coronación definitiva de Carlos VII en Reims, porque aquello ayudaría a menguar la autoridad, el soporte y el poder de sus enemigos. Y con esta idea fue a convencerlo. Juana consiguió convencer al rey gracias al argumento de sus voces.

 

Finalmente el 16 de julio entró la comitiva en la ciudad de Reims, lugar donde se llevaría a cabo la coronación del Carlos VII.

No fue la ceremonia más espléndida del momento, ya que las circunstancias de la guerra lo impedían, pero el ritual se llevó a cabo de todos modos. Juana asistió y parece que en una posición privilegiada y con su estandarte, lo que delató uno de los momentos claves en la historia de Juana, representado en algunos cuadros. Este momento es tomado tradicionalmente como el clímax de la epopeya de Juana, el punto más álgido.

Desde ese momento empezaría la época final de la vida de Juana. Aunque había cumplido con lo encomendado Juana creía que había que seguir con las campañas contra los borgoñones para conquistar París y así asegurar el reinado de Carlos. Pero la estrategia del rey era diferente, estaba dispuesto a tejer alianzas diplomáticas para coger fuerzas y echar a los ingleses de Francia, por lo que se distanció de Juana. A partir de entonces desarrollaría varias campañas en solitario con escaso acierto. En la semana de Pascua de 1430 (se cree que el 22 de abril), estando en Melun, sus voces, las de Santa Catalina y Santa Margarita, le hicieron saber que sería capturada antes del día de San Juan, es decir, el 24 de junio, pero no tenía por qué sufrir porque Dios le ayudaría a pasar el trance. Ella pidió saber la fecha exacta, pero las voces no le dijeron nada. Fue capturada por los borgoñones el 23 de mayo de 1430.

Pero ella, como muchos otros, vio que mientras la ciudad de París estuviese tomada por las tropas inglesas, difícilmente el nuevo rey podría hacerse claramente con el control del reino de Francia.

Así pues, Carlos VII necesitaba tomar París para ejercer la autoridad de rey con poder efectivo sobre el reino, además de que no tenía interés en crearse un mala imagen llevando a cabo una conquista violenta de tierras que entonces pasarían a sus dominios y un día u otro le podrían pasar factura; pero por otro lado, lo que movió al duque de la Borgoña a firmar la tregua, fue la necesidad de ganar el tiempo suficiente para rehacerse.

En París los ingleses tenían una resistencia bien formada, capaz de hacer frente al ejército real francés conducido enérgicamente por Juana.

La ofensiva resultó un fracaso dada la resistencia borgoñona combinada con la ya anticipada tendencia también pro-borgoñona de sus habitantes. Además, Juana fue herida por una flecha en un muslo. Esto aceleró la decisión que el rey estaba destinado a tomar: la retirada. Esta decisión era totalmente la contraria de la que habría querido Juana, que como en las otras batallas había demostrado coraje y valentía.

Juana retornó a Saint Denis el día 9, donde dio gracias a Dios de que no fuera mortal. A partir de aquel momento, el rey tomó plenamente el control de la situación en el seno de su ejército y su corte, pasando a ser la figura más influyente en las decisiones del mismo; obviando las voces de Juana que hasta ahora había tenido en cuenta. Así pues, puso freno y detuvo la campaña militar, lo que, a partir de aquí, supuso un factor de tensión con la propia Juana. Con aquella parada el rey francés no expresaba la intención de abandonar definitivamente la lucha, sino que simplemente optaba por pensar y defender la opción de conquistarla mediante la paz, tratados y otras oportunidades en un futuro.

Juana comenzó a inquietarse profundamente ante la nueva estrategia del rey, pausada y sin la urgencia de los últimos tiempos. Ella no podía acabar de comprender sin explicación alguna cómo el rey había decidido dejar de lado la componente militar por los procesos de tregua. Además, decidió separar a los generales dividiéndolos y destinándolos a diversas regiones.

En una emboscada cayó prisionera en manos del conde de Luxemburgo, que la entregó a los ingleses por un rescate digno de un rey. Ahora había que demostrar que Juana era una bruja, para poder declarar a Carlos VII como usurpador, pues había llegado a ser rey gracias a “diabólicas maquinaciones de una hereje”. Sólo los jueces eclesiásticos tenían la autoridad de llevar a cabo este proceso.

PROCESO A JUANA DE ARCO

HistoricosdecineJuanadeArcoIngridBergman.JPG

Un mes después de cumplir 19 años, tras ser capturada por franceses y vendida a ingleses, apareció ante sus jueces en la primera de seis interrogaciones públicas (el resto serían privadas). Pidió ser juzgada ante el Papa, pero no se lo permitieron. De los más de 600 testigos en una corte que no le era favorable, nadie dijo ninguna palabra contra ella.

El último año restante de la vida de Juana, de mayo de 1430 a mayo de 1431. El 23 de diciembre es conducida a la ciudad de Ruán. Allí se lleva a cabo el largo y dramático Proceso de Condena, que comienza en febrero de 1431 y acaba el 30 de mayo con la hoguera. Es un proceso grande y solemne, presidido por dos jueces eclesiásticos, el obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad enteramente conducido por un nutrido grupo de teólogos de la célebre Universidad de París, que participan en el proceso como asesores. Son eclesiásticos franceses, que habiendo tomado la decisión política opuesta a la de Juana, tienen a priori un juicio negativo sobre su persona y sobre su misión.

 A lo largo del juicio insistió en atenerse a respuestas que tuvieran que ver con el Caso y no quiso jurar que iba a decir “toda” la verdad: “No sé qué me desean preguntar; quizás me preguntaría sobre cosas que no debería decirle”. No hablaba mucho y lo hacía con prudencia, como se puede ver en estas citas

—Juana le dice al Obispo Cauchon: “Dice que es mi juez. ¡No sé si lo será! Pero le digo que debe tener mucho cuidado de no juzgarme mal, porque se pondrá en gran peligro. Se lo advierto, porque que si Dios le castiga por ello, habré hecho mi deber diciéndoselo.”
— “¡Ja! Toman gran cuidado en escribir en su proceso todo lo que está en mi contra, ¡ya que sé que no escribirán nada a mi favor! 

— A la pregunta de si la Voz tiene cara y ojos, ella respondió: “Todavía no lo sabrá. Hay un dicho entre los niños que a veces le ahorcan a uno por decir la verdad’”.

— A la pregunta de si podía pedir a las Voces que comunicaran una visión al rey, ella respondió: “Si le place a Dios, Él sabrá como revelarlo al Rey, y estaré bien contenta”.
—A la pregunta de si  la Voz no hablaba más con el rey como cuando ella estaba con él, ella respondió: “No sé si sería la Voluntad de Dios. Sin la gracia de Dios no sabría hacer nada”.
— A la pregunta de si había un ángel sobre el rey cuando le vió por primera vez, ella respondió “Si lo hubo, no sé nada de ello; no lo ví.” O una luz: “Había más de 300 caballeros y más de 50 antorchas, sin contar la luz espiritual”.

-A la pregunta de si creía que estaba bien vestir como hombre, ella respondió: “No he hecho nada en el mundo sino por la orden de Dios”  

-A la pregunta de si bendijo su espada, ella respondió: “Ni la bendije ni hice que lo bendijeran. No hubiera sabido cómo hacerlo”

 – A la pregunta de si está en gracia con Dios, ella respondió: “Si no lo estoy, que Dios me ponga en ella; si lo estoy, que Dios me guarde en ella. Sería la más triste del mundo si supiera que no estuviera en gracia con Dios. Pero si estuviera en un estado de pecado, ¿cree que la Voz vendría a mí? …”

-A la pregunta de si  Santa Margarita no hablaba en inglés, su respuesta fue: “¿Por qué debería de hablar inglés cuando no está del lado de los ingleses?”
– A la pregunta sobre si Dios odia a los ingleses, ella respondió: “Del amor o del odio que pudiera tener Dios por los ingleses no sé nada, pero sé que todos serán expulsados de Francia, excepto los que morirán aquí.

– Cuando el Conde de Luxemburgo le tentó con una oferta de libertad, ella respondió: “Sé muy bien que estos ingleses me condenarán a la muerte porque piensan que tras mi muerte ganarán el Reino de Francia. Pero, aunque hubiera cien mil más de los que hay hoy, ¡nunca tendrán el reino

La apelación de Juana a la decisión del Papa, el 24 de mayo, fue rechazada por el tribunal. La mañana del 30 de mayo recibe por última vez la santa comunión en la cárcel, y justo después fue llevada al suplicio en la plaza del mercado viejo. Pidió a uno de los sacerdotes que le pusiera delante de la hoguera una cruz de la procesión. Así muere mirando a Jesús Crucificado y pronunciando muchas veces y en voz alta el nombre de Jesús. Así pues, este proceso sería uno de los más famosos de la historia, la cual convertiría a la joven Doncella en un mito para Francia, además de su patrona.

images

Veinticuatro años después de  la muerte de     Juana,  durante el invierno, su madre  acudió a París para asistir en la catedral de Notre-Dame a las primeras deliberaciones previas al proceso de rehabilitación de la Doncella. La ciudad se  encontraba atestada de gente, venida de todas partes de Francia,  para conocer a la anciana señora madre de la heroína. Ella fue caminando rodeada del fervor popular hacia la catedral, donde se le otorgó  brillante homenaje. A su lado marchaban los hermanos, Juan y Pedro.

Casi 25 años más tarde se llevará a cabo el Proceso de Nulidad, en el que Calixto III declarará nula la condena (7 de julio de 1456) Este largo proceso, que recoge la declaración de testigos y juicios de muchos teólogos, todos favorables a Juana, pone de relieve su inocencia y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco fue canonizada en 1920 por Benedicto XV.

¿DE DÓNDE PROVENÍAN LAS ALUCINACIONES AUDITIVAS DE JUANA DE ARCO?

lepage4

Durante años se ha mantenido que era un síntoma de esquizofrenia otros, por el contrario, enmarcaban a las voces, dentro de lo profético. Ahora dos científicos italianos se atreven con una nueva hipótesis.

En 1429, cuando Francia estaba sumida en la Guerra de los Cien Años y vivía los peores momentos de su lucha contra Inglaterra, Juana de Arco vía ángeles y escuchaba voces. Aquellas voces que oía la convirtieron en una heroína militar en el siglo XV. Sus interlocutores eran san Miguel, santa Catalina y santa Margarita, patrones de la región del este francés de donde procedía Juana y ordenaron el asedio de Orleans o la campaña del Loira.

Casi 600 años después, el neurólogo Guiseppe d’Orsi de la Universidad de Foggia y el profesor adjunto de Ciencias Biomédicas y Neuromotores, Paolo Tinuper, de la Universidad de Bolonia en Italia han sugerido que las voces misteriosas que oía Juana de Arco podían ser causadas por una forma de epilepsia, que influye en la parte del cerebro responsable por la capacidad auditiva.

La idea se les ocurrió hace una década, cuando los científicos analizaban los documentos del proceso de Juana de Arco en el que sería acusada de herejía y brujería, siendo sentenciada a ser quemada en la hoguera en 1431. Varios síntomas de la francesa detallados en los registros históricos apoyan este diagnóstico.

Cuando una persona padece esta enfermedad, experimenta convulsiones recurrentes involuntarias. Son debidas a un desequilibrio en la actividad eléctrica de las neuronas en alguna zona del cerebro. Esto puede ocasionar que cuando una persona con epilepsia entra en este estado queda aturdido y confundido. Dependiendo cómo sean las convulsiones y a qué zona del cerebro afecten, la persona puede reaccionar de diversas formas (como oyendo voces que en realidad no están allí).

El hecho de que Juana de Arco oyera voces y el que las voces tuvieran una importante influencia en su comportamiento, ha dado lugar a sugerencias sobre un posible diagnóstico psiquiátrico. Sin embargo, como Kroll y Bachrach han demostrado en un detallado trabajo sobre textos medievales “las personas que escuchaban voces… fueron consideradas por sí mismas y por sus contemporáneos como personas que tuvieron experiencias perceptivas reales de inspiración tanto divina como satánica”.

ALTRUISMO “SÍNDROME JUANA DE ARCO”

77e9a8cba52b196d424a1db3274fb444

Cuando sientes impulso irrefrenable de ayuda a los demás de tu entorno, es cuando envolvemos nuestra vida en un halo de altruismo y generosidad sin límites.

Pero llevarlo a su máximo exponente supone sufrir lo que los psicólogos denominan “Síndrome de Juan de Arco”, es decir, la idea de que podremos salvar a la humanidad o al mundo. En este proceso la persona necesita imperiosamente dedicar gran parte de su esfuerzo y energía a estas “causas perdidas”, hecho que termina deteriorando las necesidades propias.

LIDERAZGO

Según el tipo de influencia del líder sobre sus subordinados, Juana de arco se clasifica como liderazgo lateral ya que fue una persona del mismo rango dentro de una organización con un mismo nivel organizacional para lograr objetivos en común con la organización.

No se preocupaba solo por ella misma, sino también por los demás. Se ocupó de la suerte de todos, de sus necesidades personales, su bienestar y su futuro porque no considera a las otras personas como un simple medio para conseguir resultados.

la historia del ser humano ha corrido en paralelo a la de sus líderes. Personajes históricos como Ramses II (u otros faraones egipcios), Hammurabi, Genghis Khan, Alejandro Magno, Ciro el Grande, Julio César (y otros gobernantes de la antigua Roma), Carlomagno, Napoleón Bonaparte, Juana de Arco, Mahatma Ghandi, Martin Luther King, Adolf Hitler, Winston Churchill, Jesucristo, Mahoma, Buda, Confucio, Moisés, Cristóbal Colón, Lenin, J.F. Kennedy, Nelson Mandela… y tantos otros que podríamos mencionar, han protagonizado nuestra historia liderando e impulsando cambios desde capacidades y posiciones muy distintas.

GILLES DE RAIS- BARBAZUL

Gillesde-rais-kMKD--620x349@abc

Esta es la historia de uno de los más fieles compañeros de armas de Juana de Arco.

«Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo […]. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla», advirtió el mariscal Gilles de Rais poco antes de ser ejecutado en 1440. Suponía Gilles que torturar, violar y matar (no siempre en este orden) a 150 niños es lo que sueña y haría cualquier hijo de vecino si pudiera.

¿Qué ocurre cuándo un psicópata pertenece a la aristocracia? ¿Qué ocurre cuando puede matar sin consecuencias? Esta es la historia de cómo uno de los hombres más poderosos de la Francia medieval asesinó impunemente durante décadas por pura diversión, hasta que sus crímenes adquirieron la categoría de masacre y resultaron demasiado oscuros.

Gilles de Montmorency-Laval nació en la torre negra del castillo de Champtocé en 1404, siendo uno de los dos hijos resultantes del matrimonio entre Guy de Rais y la hija de su peor enemigo, Jean de Craon. Las familias pactaron este matrimonio pensando que el enlace pondría fin a una larga enemistad. Por el contrario, Gilles y su hermano quedaron pronto huérfanos de padre y madre; y lo que es peor, bajo la custodia del oscuro e intrigante abuelo materno que tanto odiaba su padre. Traicionando el testamento del padre de las criaturas, Jean de Craon se hizo cargo de la educación de sus nietos y dio forma a lo que iba a ser una personalidad cruel y sádica.

Jean de Craon enseñó a su nieto que los nobles podían actuar con impunidad y que si alguien se interponía en sus planes lo mejor era usar la violencia. Como ejemplo de ello, el abuelo secuestró a una sobrina suya, Catherine de Thouars, para que su nieto se casara con ella y heredara sus numerosas propiedades en Poiteau. Cuando los familiares de la joven protestaron, Jean de Craon amenazó a la familia de la muchacha con meterla en un saco y echarla al río Loira. Y como insistieron, el tiránico abuelo golpeó y encerró en sus mazmorras a los emisarios de los Thouars, entre ellos un tío de la muchacha que moriría durante su cautiverio.

Pero Gilles de Rais es conocido por ser un fiel  compañero de armas de Juana de Arco. En medio de la guerra de los Cien años entre Francia e Inglaterra, Gilles de Rais destacó por su crueldad y temeridad en batalla cuando todavía era un adolescente imberbe. La compañía que él dirigía se hizo célebre por encabezar las cargas de caballería más temerarias y, con ello, se ganó el aprecio del Delfín de Francia.

Cuando Juana de Arco reclamó al Delfín Carlos, en 1429, un ejército para liberar Orleans, bajo el asedio inglés, fue Gilles de Rais quien encabezó a los soldados reales. Su cadena de victorias le valió el nombramiento de Mariscal de Francia y una heroica asociación con Juana de Arco solo interrumpida por su captura a manos de los ingleses. Si bien el favorito del Rey, De la Tremoille, se lavó las manos y se negó a negociar un rescate por la joven Juana; Gilles de Rais intentó convencerle de que podían salvar a la doncella de Orleans a través de un intrépido plan. Desconocía en ese momento que el favorito del Rey lo que más deseaba, precisamente, es que Juana desapareciera de la escena política.

El otro motivo por el que Gilles de Rais fue macabramente conocido fue a su regreso a la vida civil. Los rumores de niños desaparecidos se extendieron poco después de que el Mariscal regresara a Champtocé. El aprendiz de un curtidor, de 12 años de edad, desapareció de la faz de la tierra cuando debía entregar un mensaje en el castillo de Gilles de Rais. Al preguntar el curtidor por su aprendiz, el señor de la comarca afirmó que el muchacho había sido raptado por unos salteadores. Una explicación que se haría habitual cada vez que alguien llamaba a la puerta de las posesiones del noble francés buscando a su aprendiz, su mozo, su nieto o su hijo… Niños vagabundos, mozos vendidos por sus amos y un sinfín de métodos criminales arrojaron a decenas de preadolescentes a las orgías sangrientas del poderoso noble.

Asediado por las preguntas, el militar y noble francés reconocería más tarde que sí había raptado a niños, pero que lo hacía por orden del Rey para entregárselos a los ingleses. Por supuesto era mentira. Una vez en su poder, los criados se ocupaban de vestir a los niños con prendas lujosas y los sentaban a cenar con el señor y sus sádicos invitados. Tras el banquete, Gilles de Rais y sus acólitos embriagados se retiraban con los menores a una sala preparada para el horror. El noble francés y sus hombres torturaban y violaban a los niños hasta la muerte. Si el muchacho gritaba lo colgaban del cuello y De Rais lo violaba en esa postura. La mayoría de los niños acababan la noche decapitados, desollados e incluso descuartizados.

La necrofilia del noble, a veces, alargaba la velada hasta más allá de la muerte de los muchachos. Así ordenaba que se les abriesen los cuerpos y disfrutaba con la visión de sus órganos internos. Un superviviente de aquellas orgías de muerte, al que perdonó la vida en honor a su belleza, narró cómo «una vez muertos, besaba a los niños; solía tomar las cabezas y las extremidades más hermosas, las levantaba para admirarlas y lloraba lamentándose de lo sucedido».

Tras la sangre y los gritos, el arrepentimiento se instalaba en la mente de Guilles de Rais durante unas horas, quien juraba y volvía a jurar no volver a repetir sus crímenes y querer viajar a Tierra Santa para redimirse. No lo hacía. Su camarilla de locos le sacaba del estado de postración cada mañana, hasta que acumuló la salvaje cifra de más de 150 niños brutalmente asesinados.

Sus espectáculos sangrientos y otros dispendios dejaron vacías las arcas del Mariscal de Francia. El fracaso de su empresa a la hora de salvar a su compañera de armas Juana de Arco le había sumido, desde entonces, en una profunda depresión que combatía rezando y bebiendo. Se zampaba, según las crónicas, cinco litros diarios de un licor de 22 grados.

El 26 de octubre de 1440, el Mariscal necrófilo fue ahorcado en Nantes. Desde el patíbulo, antes de que se ejecutara la sentencia, confesó públicamente sus crímenes y dio un discurso sobre los peligros de una juventud disoluta. Sus palabras, sin embargo, no convencieron a la muchedumbre que había asistido solo para maldecir a aquel monstruo durante su ejecución.

Gilles de Rais ha sido el protagonista de unos 200 libros y ha inspirado multitud de historias de terror, entre ellos el cuento de «Barba Azul». Esta historia de hadas fue recopilada y adaptado por Charles Perrault, en 1697, empleando de inspiración al Mariscal de Francia para un personaje de barba azul que oculta en una habitación prohibida los cadáveres de sus anteriores esposas. La casi ausencia de elementos fantásticos en este cuento de Perrault, algo poco habitual en este autor, refuerza la tesis de que habría en él una base real. La apariencia distintiva del personaje, barba azul, derivaría de la barba tupida y negra del homicida ilustre.

Ref.

Guerra de los Cien Años Emilio Mitre Fernández

Juana de Arco Mark Twain

Las consecuencias de la Guerra de los Cien Años Nazaret Sevillano Pérez

La familia de Juana de Arco José Luis Sampedro Escolar

ABC Historia

Juana de Arco Nacho Ares

Imágenes

-Wikipedia

-John Everett Mallais Joan of Arc 1865

Joan of Arc Albert Lynch

Juana de Arco S. Rosselti

Jeame d`Arc François Rude El Louvre

Joan of Arc “Listening” Daniel F. Gerhartz

 

 

5 comentarios en “JUANA DE ARCO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s