CÓDIGO HAMMURABI-LAS PRIMERAS LEYES

¿QUÉ HABÍA CAMBIADO?

Todo comenzó hace aproximadamente 10.000 años. En ese momento, algo revolucionario empezó a suceder. Hasta esa época, habían transcurrido muchos miles de años más de vida en pequeñas sociedades cazadoras y recolectoras. Durante lo que puede denominarse la revolución neolítica, nuestros ancestros empezaron a asentarse y a llevar una vida basada en la plantación de cultivos y en el pastoreo de animales comestibles que aumentaron la producción de artículos básicos.

Tras unos pocos miles de años, empezaron a surgir las grandes ciudades, y otros tantos años después, aparecieron las civilizaciones y los imperios. Dejó de ser necesario que todos trabajaran el campo para alimentar a la población. Aumentó la división del trabajo y algunos pudieron dedicarse a la ciencia, la religión, las artes o la tecnología militar.

Cuando los seres humanos abandonaron sus modos de vida nómada, durante la revolución neolítica, empezó la historia de la estratificación, la desigualdad, las élites y la explotación. La historia de la civilización es, de hecho, la historia de la estratificación social    

EL MOMENTO HISTÓRICO. LA APARICIÓN DE LA POLÍTICA, LA FILOSOFÍA, LAS GUERRAS Y EL ARTE

El esfuerzo vinculado a la agricultura tuvo consecuencias trascendentales. Fue el fundamento de sistemas políticos y sociales a gran escala. Por todas partes surgían gobernantes y élites, que vivían a costa de los excedentes de alimentos de los campesinos y que solo les dejaban con una mera subsistencia.

Los excedentes alimentarios confiscados impulsaron la política, las guerras, el arte y la filosofía. Construyeron palacios, fuertes, monumentos y templos. Los campesinos, por su parte, trabajaban ímprobamente la tierra y los excedentes que producían alimentaban a la reducida minoría de élites (reyes, funcionarios gubernamentales, soldados, sacerdotes, artistas y pensadores).

Los excedentes de alimentos producidos por los campesinos, junto con una nueva tecnología del transporte, acabaron permitiendo que cada vez más gente se hacinara primero en aldeas grandes, después en pueblos y, finalmente, en ciudades, todas ellas unidas por nuevos reinos y redes comerciales. 

El problema era que los humanos evolucionaron durante millones de años en pequeños grupos de unas pocas decenas de individuos. Los pocos milenios que separan la revolución agrícola de la aparición de las ciudades, reinos e imperios no fueron suficientes para permitir la evolución de un instinto de cooperación en masa.

Pues bien, tenemos una revolución agrícola, un aumento muy importante de la población concentrada en ciudades y la aparición de unos grupos sociales surgidos de que un diez por ciento de la población estaba liberada de los trabajos agrícolas. La pregunta es: ¿cómo consiguieron organizarse para cooperar y así poder funcionar? La respuesta sería que los habitantes de aquellos momentos crearon órdenes imaginarios y diseñaron escrituras. Estos fueron los inventos fundamentales que llenaron las lagunas que había dejado nuestra herencia biológica.

Esta situación hizo que fuera necesario establecer acuerdos para decidir cómo dividir la tierra y el agua, cómo zanjar disputas y conflictos, y en cómo actuar en épocas de sequía o de guerra.

Uno de los rasgos más característicos de las antiguas civilizaciones mesopotámicas fue la enorme importancia que sus sociedades dieron al Derecho, bajo cuyos presupuestos intentaron fijar por escrito, a partir del tercer milenio antes de Cristo, todos los actos de la vida del hombre.

Reyes sumerios, babilonios, cassitas y asirios, con una certera visión unificadora, legaron a la posteridad variados Códigos legales que reflejaban perfectamente la época que les tocó vivir. De todos ellos, sin duda, el más importante fue el promulgado por el rey de Babilonia, Hammurabi, quien supo recoger la jurisprudencia anterior a su tiempo, de modo magistral, en un famoso Código que no llegó a ser superado en toda la Antigüedad y cuya influencia fue manifiesta en la legislación de hebreos, griegos y romanos.

¿POR QUÉ FUE NECESARIO CREAR JERARQUÍAS Y LEYES?

Cada sociedad ha de tener, al menos en cierto grado, algún método para justificar la existencia de la desigualdad entre su población. Este método sigue, por regla general, un proceso denominado legitimación. Por ejemplo, los que se encuentran en el lugar más bajo del sistema de estratificación deben ser persuadidos de algún modo de que su posición baja es adecuada y correcta. De no ser así, el orden social y las desigualdades estructuradas  sólo se podrían mantener mediante el uso de la fuerza física, un método costoso y que a la larga suele fracasar.

La justificación legal sería uno de los métodos de legitimación. Se basa bien en leyes que respaldan los derechos, privilegios y deberes de los rangos existentes, apoyados en la autoridad del Estado, bien en procedimientos legales que garantizan un conjunto justo de reglas para asignar los rangos y las recompensas. 

 Este sería un ejemplo de esos órdenes imaginarios. En él se establecía una jerarquía de superiores, plebeyos y esclavos. Los superiores tenían todas las cosas buenas de la vida, los plebeyos lo que sobraba y los esclavos nada. Estas distinciones se fundamentan en ficciones; sin embargo al hacer esas jerarquías imaginadas negaban sus orígenes ficticios y afirmaban que era natural e inevitable. En el caso de Hammurabi consideraba que las jerarquías las habían heredado de los dioses. Lamentablemente, las sociedades humanas complejas requieren jerarquías y discriminación injusta.

Evidentemente no todas las jerarquías imaginadas son idénticas desde el punto de vista moral, y algunas sociedades padecieron niveles de discriminación más extremos que otras, sin embargo, los estudiosos no conocen ninguna sociedad grande que haya podido librarse totalmente de la discriminación.

HAMMURABI

El gran rey Hammurabi, que vivió entre 1792-1750 a.C. consiguió someter, aunque por breve tiempo a toda Mesopotamia bajo el gobierno de Babilonia y redujo los distintos y conflictivos sistemas legales a un solo código unificador.  El rey se presenta como un pastor (rüaum) llamado por los dioses superiores para administrar justicia, aniquilando a los malos, sin abandonar a nadie, desde los fuertes hasta los débiles, introduciendo así “equilibrio y protección”

ESTELA DE HAMMURABI

En la famosa estela, que se encuentra en el Louvre, aparece representado Hammurabi en la parte superior de la estela orando frente a Shamash, dios de la justicia y del sol. El familiar coloquio entre hombre y el dios evoca en nosotros la escena de Moisés recibiendo las tablas de la ley en el Monte Sinaí. Después de una introducción en la que el rey es presentado como un monarca piadoso, que garantiza la felicidad de sus súbditos, el texto del códice reúne 282 fallos judiciales organizados en torno a 11 temas, que tratan tanto de la vida privada  como de la vida económica. No se trata de leyes propiamente dichas, sino más bien un catálogo de jurisprudencia, donde las penas varían en función del origen social de la víctima.  

El código de Hammurabi está grabado en una alta estela de basalto negro

CÓDIGO DE HAMMURABI

Este conjunto de normas continúa la línea marcada por los códigos de Ur-Namma y Lipit-Ištar, con un prólogo, texto de los artículos y un epílogo. Escrito en idioma acadio, presenta también al rey como portador o traductor de la voluntad divina, aunque no se diviniza a sí mismo.

Clases sociales según el código de Hammurabi

Una cuestión está clara y bien definida y es que a una situación social superior le corresponde unas prerrogativas y unas obligaciones mayores.

l) Las que tienen estatuto jurídico:

-Clase Alta: Awilum: hombre o señor

-Pueblo: Mushkenum: siervo de palacio

-Esclavos: Wardum: llevaban una marca. Tenían personalidad jurídica. Podían casarse con una mujer libre y comparecer ante la justicia.

2) Sin estatuto jurídico:

Prisioneros de guerra: Asiru. Eran los verdaderos esclavos.

La familia

El matrimonio era monógamo, pero podían tener concubinas. Se realizaba mediante un contrato por el cual, el novio entregaba al suegro un regalo (terhatum) en dinero o bienes muebles y el suegro, a su vez, entrega a la hija una dote (sheriqtum) de la que ella poseía el usufructo personal. A la muerte de la esposa pasaba a los hijos; si no los tenía, volvía a su padre.

La mujer

Podía comparecer en juicio, ejercer diversas profesiones, y asumir funciones públicas, es decir, gozaba de amplia capacidad jurídica.

El marido tenía derecho de corrección sobre ella. Si la mujer le era infiel, era él quien tomaba la iniciativa del divorcio. La ley reconocía además, al esposo, el derecho a tomar otra esposa secundaria o una concubina esclava, cuando la primera esposa era estéril.

Esta última nunca tenía el mismo rango que la primera esposa, que podía venderla como esclava si intentaba equipararse a ella.

Adopción

Se podía adoptar un hijo para asegurarse descendencia. Si era esclavo, queda manumitido. Estos hijos adoptados tenían igual derecho que un descendiente legítimo.

La herencia

Los descendientes legítimos heredaban con prioridad y, en segundo lugar, los hermanos del muerto. Entre los hijos, los principales en este derecho eran los varones (que sucedían sin distinción de primogenitura) ya que las hijas habían recibido en el momento del matrimonio un sheriqtum o dote como adelanto de la sucesión.

Si las hijas no estaban casadas, sus hermanos habían de asegurarles una dote.

Los hijos nacidos de una concubina o una esclava, no legitimados, sólo podían heredar fortuna mobiliaria y no elegían su parte, aunque su padre, en vida, podía regalarles algo de su fortuna.

El padre no podía desheredar a ninguno de sus hijos legítimos, salvo por reincidencia en falta grave, probada judicialmente.

Economía

La propiedad de la tierra era tripartita entre a) el Estado b) templos c) particulares.

Comercio

Se realizaba a través de la institución del Tamkarum: organización de tipo oficial del comercio itinerante. Su principal figura es el Wakiltamkari que era el jefe de mercado y operaba por mandato real. También recaudaba impuestos y compraba por cuenta del gobierno central.  

LAS LEYES PENALES EN EL CÓDIGO  DE HAMMURABI

Las normas de Hammurabi se basan fundamentalmente en la costumbre y, evidentemente, existieron varias mucho antes de su reinado. Su valor radica no tanto en su originalidad, cuanto en lo escrupulosa de la técnica legislativa utilizada, pues las normas guardan concordancia entre sí y están agrupadas con un orden lógico.

A diferencia de los códigos anteriores, en el de Hammurabi se limita en mucho la compensación económica a la víctima, destinándose esta posibilidad solamente a quienes se encuentran en un estamento superior, cuando el delito ha sido cometido en persona de un esclavo o subordinado, pues cuando las personas intervinientes son del mismo nivel, se contempla una práctica que más tarde se denominará con el término latino de “talión”, que básicamente consiste en devolver al ofensor el mismo mal que ha causado. Este mecanismo ya había sido introducido anteriormente en el Código de Eshnunna, pero es en el de Hammurabi en el que se  regula de mejor forma.

La legislación babilónica, de la cual el Código de Hammurabi es su ejemplo más elaborado, no parte del ideal de la igualdad ante la ley, pues tanto la concepción de delito como la pena a ser aplicada variarán de acuerdo al estatus social del ofensor y de la víctima. Romper un diente a un aristócrata por parte de otro del mismo nivel podría merecer la aplicación de la ley taliónica, pero si el ofendido era un esclavo o individuo de menor nivel, con el pago de una pequeña suma habría sido suficiente. Llama la atención, sin embargo, que en el caso de delitos cometidos en actividades mercantiles, la penalización dirigida a los individuos de alto estrato era mucho mayor que a los de niveles subalternos, pues al parecer se esperaba de ellos mayor honorabilidad en estos ámbitos.

Debe añadirse, además, que en algunos casos se rompía el principio de personalidad de la pena, pues si un constructor negligente ocasionaba la muerte del hijo de otra persona por derrumbamiento de la construcción, en aplicación de la ley talional, quien debía morir no era el constructor, sino su hijo. De la misma forma, si un hombre casado violaba a una mujer virgen, el padre de la víctima podía violar a la mujer del violador y mantenerla retenida. Las penas son, además, de especial dureza; así, en caso de aborto voluntario, la mujer es empalada, privada de sepultura y maldita, en el caso de adulterio in fraganti, la mujer debía ser ahogada. La pena de muerte es utilizada de manera recurrente en esta legislación, pero también en este caso de manera diferenciada, dependiendo del estatus social del ofensor y de la víctima. Conductas que en igualdad de condiciones podía merecer la pena de muerte o castigo corporal, quedaban satisfechas con el pago de una suma de dinero si la víctima era de estatus social inferior que su ofensor.

 De las 282 disposiciones contenidas en el Código de Hammurabi que han llegado a nuestro conocimiento, podría señalarse que el menos 101 son de contenido netamente penal

«Si un señor ha reventado el ojo de otro señor, se le reventará su ojo. Si un señor ha roto el hueso de otro señor, se le romperá su hueso.  Si ha reventado el ojo o roto el hueso de un subalterno, pesará una mina de plata

La muerte, que se impone como pena para casi cuarenta delitos, podía aplicarse entre otros modos por ahogamiento, fuego o empalamiento, mientras que los castigos corporales consistían en golpes y azotes, así como en la mutilación de miembros u órganos. Un aspecto que debe destacarse es que en el Código de Hammurabi, a la hora de determinar la punibilidad de una conducta, no sólo se atendía al daño producido, sino a la intencionalidad del autor e incluso se toman en cuenta causas de justificación.

Toma en cuenta aspectos como nuestro actual caso fortuito o fuerza mayor, expresados bajo la fórmula de “golpe de un Dios”, como eximente de responsabilidad, e incluso la responsabilidad del propietario negligente de un animal bravo por los daños que éste hubiera podido ocasionar, con lo cual se hace una diferenciación clara, además, entre la conducta dolosa y la culposa.

 Si un señor es hecho cautivo y no hay en su casa lo suficiente para vivir, su esposa puede entrar en la casa de otro hombre; si así lo hace la mujer no tiene culpa.

Si un buey, al pasar por la calle, ha corneado a un señor y le ha causado la muerte, este caso no entraña reclamación.

Si un señor ha alquilado un buey y un dios le ha golpeado y muere, el señor que había alquilado el buey pronunciará el juramento por el dios y quedará en libertad.

Si un buey de un señor es bravo y el consejo de su distrito le informa de que es bravo, pero él no ha cubierto sus astas ni ha vigilado de cerca su buey y el buey corneó a un hijo de un señor y le ha matado, dará media mina de plata.

Si un señor ha engañado a un barbero y éste ha borrado la marca de un esclavo que no es suyo, se dará muerte a ese señor y se le colgará en su propia puerta. En cuanto al barbero, jurará: “le he borrado la marca sin saberlo”  quedará en libertad.

Si un pastor ha sido negligente y ha permitido propagarse la sarna, el pastor asumirá la culpa de la sarna y restituirá el ganado mayor y menor a su propietario.

 Si un albañil ha edificado una casa para un señor, pero no ha dado solidez a la obra y la casa que construyó se ha desplomado y ha causado la muerte del propietario de la casa, ese albañil recibirá la muerte.

Si un médico ha llevado a cabo una operación de importancia en un señor con una lanceta de bronce y ha causado la muerte de ese señor o si ha abierto la cuenca del ojo de un señor con la lanceta de bronce y ha destruido el ojo de ese señor, se le amputará su mano.

Sin duda, el delito analizado y tipificado de manera recurrente, en todas sus formas, en el Código de Hammurabi, es el de homicidio, al que se le imponen penas por demás severas, al igual que al de violación de domicilio o allanamiento de morada.

REFERENCIAS

Estratificación social y desigualdad…. Harold R. Kerbo

Breve historia de la humanidad……….Yuval Noah Harari

El Louvre ……………………………Françoise Bayle

Arte…………………………………. Frederick Hartt

El código de Hammurabi…………… Federico Lara Peinado

Los albores del Derecho penal: la regulación del poder punitivo en los códigos sumerios, acadios y semitas Ramiro J. García Falconí y Melissa Larenas Cortez.

Próximo oriente y Egipto …………. Ana María Vázquez Hoys y Pilar Fernández Uriel

Si os apetece viajar a Oriente Medio y contemplar todo lo que os he contado o a Francia para admirar la estela de Hammurabi que se encuentra en el Louvre, podéis encontrar información en «mochileros»

2 comentarios en “CÓDIGO HAMMURABI-LAS PRIMERAS LEYES

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