MI SEGUNDA OPORTUNIDAD

Antes de cumplir los treinta y cinco años, descubrí la verdadera soledad, esa que no se busca, pero que se siente en el corazón.

Fui un niño extremadamente estudioso; quizás por mi propia responsabilidad o por agradar a mis padres, ya que había nacido y había sido educado con un único propósito: el reconocimiento social. Estudié Derecho, hice un Máster en París y encontré trabajo en poco tiempo, gracias a una empresa que se ocupaba de la búsqueda de talentos. Seguir leyendo “MI SEGUNDA OPORTUNIDAD”