LOS VIKINGOS VISTOS POR LOS ROMANOS

Pocas civilizaciones históricas han hecho volar tanto la imaginación como los vikingos

¿Quiénes eran los vikingos?

Durante la última Edad de Hielo, los países nórdicos eran prácticamente inhabitables. Cuando el hielo empezó a derretirse, hace unos once mil años, tuvieron lugar las primeras migraciones desde el este.

A medida que el clima se suavizaba y estas tierras e hacían más habitables, comenzaron a llegar a las costas meridionales las migraciones de los pueblos de Europa central, atraídos por la caza (de focas en particular) y la pesca, relativamente abundante.

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Durante el milenio siguiente, comenzaron a echar raíces culturas estables. Durante los últimos años de Imperio romano, Roma llevó a los países nórdicos estructuras, instrumentos de hierro y cerámica. Las herramientas de hierro permitieron que se eliminaran los árboles de las tierras de labranza, que se construyeran barcos mayores gracias a las hachas de hierro y que se levantaran estructuras más permanentes hechas de piedra. En el siglo V los noruegos habían aprendido a fundir su propio hierro con la mena hallada en las ciénagas del sur.

LOS NÓRDICOS Y LOS ROMANOS

vaso de plata hallado en dinamarca - copia

Los nórdicos no permanecieron completamente aislados de la influencia romana. Guerreros escandinavos servían como mercenarios en las legiones romanas. Se han descubierto en tierras escandinavas objetos romanos de cerámica o cristal, de uso cotidiano, y un cierto número de piezas de orfebrería y armas. Se han encontrado también en Bergen (Noruega) y en Uppland (Suecia), algunas monedas romanas. Estos descubrimientos demuestran que existían relaciones comerciales entre Roma y Escandinavia, probablemente a través de las provincias romanas de Germania y las Galias.

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Una de las interacciones más antiguas conocidas entre los nórdicos precristianos y el Imperio romano estaba basada en el comercio. El comercio de ámbar está documentado por los antiguos historiadores Tácito y Plinio el viejo, quienes indican que este comercio se produjo (al menos) desde el nacimiento del Imperio hasta bien entrado el siglo V d. C.

Por las obras de Estrabón, Tácito, Plinio y Ptolomeo, sabemos que los pueblos de la cuenca mediterránea conocían la existencia de tribus que vivían en Suecia y Dinamarca. La imagen que nos dejaron acerca de ellas es muy imprecisa, lo que inclina a pensar que esta parte del mundo no era familiar para sus contemporáneos.

A mediados del siglo IV, el navegante marsellés Piteas cruzó el estrecho de Gibraltar y se dirigió después al norte. Trajo de su viaje informaciones sobre Europa del Norte y sobre Tule, una tierra llena de misterios que algunos identifican con Noruega y otros con Islandia.

TÁCITO

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Existen muy pocas referencias a los escandinavos por parte de los historiadores y cronistas romanos. En su obra Germania, por ejemplo Tácito habla de un pueblo denominado suyones que eran feroces guerreros cuyos barcos tenían una proa en cada extremo. Estas descripciones se basaban, probablemente, en los rumores de los legionarios y comerciantes que se aventuraban más allá del Rin. Tácito escribe lo siguiente:

«XLIV. YDSC_0667 luego en el mismo Océano tienen sus ciudades los Suyones, gente poderosa en soldados y armadas. Sus navíos se diferencian de los nuestros en que tienen proa por ambas partes para poder por cualquiera llegar a abordar y a tierra. No usan de velas, ni llevan los remos atados por los costados, sino sueltos y libres, como en algunos ríos, para poderlos mudar al lado que fuese menester. También entre ellos tienen honra y estimación las riquezas, y por esto los manda uno solo; no por permisión suya y por el tiempo que les parece, sino con absoluto poder, sin excepción alguna. Y no se les permite, como a los demás Germanos, el uso de las armas indiferentemente (y que cada uno las traiga y tenga en su casa), sino que están cerradas, y con guarda porque verdaderamente los hombres con armas en las manos están ociosos, fácilmente se dan al vicio y causan desórdenes. Y no es provechoso para los reyes entregar la guarda de las armas al noble ni al libre, ni aun al libertino

ESTRABÓN

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El primer visitante letrado de Escandinavia que se conoce fue el explorador griego Piteas de Massalia, que realizó un largo viaje por los mares del norte en los años alrededor de 320 a.C. Tras su regreso, Piteas escribió un relato de sus viajes titulado Sobre el Océano. Desgraciadamente se perdió en la Antigüedad y en la actualidad solo se conoce por los extractos preservados en las obras de geógrafos griegos y romanos posteriores. Estos presentan a Piteas como un viajero con mente científica que estimó la latitud de los lugares que visitó durante su viaje mediante la medición de la altura del sol a mediodía y por la duración de los días. Sin embargo, en su propia época se creía que Piteas se había inventado todo lo que explicaba porque les parecía muy fantástico. Partiendo de una isla sin identificar frente a la costa septentrional de Britania, Piteas navegó hacia el norte durante seis días hasta alcanzar la tierra que llamó Tule. La observación de Piteas de que el sol solo permanecía por debajo del horizonte durante una o dos horas a mediados del verano fija la latitud de Tule alrededor de los 64º norte. No obstante, Piteas no tenía ningún medio para calcular la longitud. No hay duda de que Tule era una tierra en el extremo norte, pero ¿dónde exactamente? La incertidumbre sobre su localización ha convertido a Tule más en un símbolo de la lejanía que en un lugar real. Se han propuesto Islandia o incluso Groenlandia como localizaciones posibles de Tule pero, como deja claro el comentario del geógrafo griego Estrabón sobre el relato de Piteas Geografía de Estrabón, libro IV

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«Tule estaba habitado por agricultores, la gente vive de mijo y de otras hierbas, y de frutos y raíces; y donde hay grano y miel, la gente también obtiene su bebida de ellos. En cuanto al grano, dice que como el sol no brilla de verdad, lo trillan en grandes graneros tras cosecharlo porque las eras se vuelven inútiles a causa de la falta de sol y de la lluvia». En esta época, Groenlandia solo estaba poblada por los primeros cazadores-recolectores inuit, e Islandia no tenía ninguna población, de manera que no podían ser la Tule de Piteas. Esto significa que el desembarco de Piteas se debió realizar en algún lugar alrededor del fiordo de Trondheim en la costa occidental de Noruega. A pesar de su latitud septentrional, la costa noruega tiene un clima relativamente suave gracias a la influencia de la cálida corriente atlántica del Golfo, que permite la agricultura incluso al norte del Círculo Ártico. Las protegidas costas meridional y oriental del fiordo de Trondheim disponen de algunos de los suelos más fértiles de Noruega y los campesinos se asentaron en ellas en una fecha tan temprana como 2800 a.C. Piteas también afirma que a un día de navegación al norte de Tule se encontraba el mar helado, aunque no queda claro si lo vio personalmente o sencillamente informa de lo que le han contado otros navegantes. Piteas visitó la islas sin identificar de Abalus en cuyas orillas se recolecta el ámbar, una resina fósil traslúcida con un color brillante.

A pesar de su brevedad, el extracto que presenta Estrabón de Piteas, es el primer testimonio presencial que disponemos de la vida de los ancestros de los vikingos, pero más allá de explicarnos que les gustaba beber hidromiel y cerveza, y que debían secar el grano en el interior, no nos dice mucho más. Si Piteas tuvo algo más que decir sobre las lenguas, las costumbres y las instituciones sociales del pueblo de Tule, sus lectores no creyeron que valiera la pena preservarlo. Para conocer algo significativo sobre los primeros ancestros de los vikingos tenemos que recurrir a la arqueología.

PLINIO

En los años 43 y 77, los autores romanos Pompenio Mela y Plinio el Viejo denominaron siete islas como Haemodae y Acmodae, respectivamente, las cuales se supone que eran las islas Shetland. El término que fue empleado por primera vez por el historiador romano para denominar estas tierras fue ‘Scandia’ refiriéndose a la tierra central así como a las islas ‘Scadinauia’ y está formado probablemente por las antiguas palabras germánicas ‘skadin’ (daño, peligro) y ‘auio’ (isla).

CESAR AUGUSTO

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«Mi escuadra navegó por el Océano desde la desembocadura del Rhin con dirección a la región del sol naciente, hasta el territorio de los cimbrios, a donde jamás había llegado ningún romano ni por tierra ni por mar hasta aquel momento, y los cimbrios, los cáridos, los semnones y otros pueblos germanos del mismo país solicitaron mediante embajadas mi amistad y la del pueblo romano” (Res Gestae, 26)»

En una sola frase, el primer emperador romano Cesar Augusto inmortaliza inadvertidamente algunas de las más antiguas interacciones conocidas entre su imperio y las regiones “bárbaras” del norte. Las palabras de Augusto y los testimonios de antiguos historiadores hacen referencia a éste y otros intentos de acercamiento al norte de Europa. Junto a los descubrimientos de monedas romanas en asentamientos escandinavos, estas referencias aportan interesantes datos acerca de una posible relación olvidada durante largo tiempo por la historia.

PRODUCTOS DE COMERCIO ROMANO HALLADAS EN ESCANDINAVIA

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En Escandinavia se importaron una gran cantidad de bienes, como monedas, vasijas, imágenes de bronce, vasos de vidrio, hebillas con esmalte, armas, etc.

Podemos deducir que probablemente circulara moneda romana en el transcurso de estas relaciones comerciales, aunque no necesariamente de forma intencionada. Las monedas romanas en principio no tendrían valor monetario en el sistema económico de las tribus del norte. En Escandinavia, el trueque era aún la forma más habitual de intercambio comercial, por lo que las monedas eran consideradas inútiles como método de pago.

El experto Thomas Green investigó en el año 2007 las importaciones de bienes romanos como símbolos de poder por parte de los líderes de la élite escandinava. Cualquier artículo romano que llegara a la región de una tribu en particular revelaba una buena relación entre el jefe de la tribu y el emperador, reforzando de este modo la posición del líder. Se ha planteado que el número de monedas romanas de una región sería el equivalente al nivel de prestigio del que un jefe de tribu podía jactarse. Aunque Escandinavia estaba fuera del alcance del poder romano, el emperador aún era probablemente visto como un personaje muy importante, quizás casi divino, por las tribus que solamente conocían al líder de Occidente por su efigie en las monedas De este modo, aun sin ser conocido por las gentes del norte, una imagen del emperador sin duda valía más que mil palabras, y así los pueblos del norte encontraron sus propias razones para valorar las monedas del Imperio.

En Jutlandia se han producido numerosos hallazgos de armas romanas en forma de ofrendas; los escandinavos que lucharon con y para los romanos, al volver a sus moradas, enterraban en lugares especiales o lanzaban a lagos armas y botines, como homenaje a los dioses. Pese a que los romanos jamás invadieron Escandinavia, sí hubo entre ellos fuertes intercambios diplomáticos y comerciales.

Bibliografía:

Los vikingos- Pierre Barthélemy

textos clásicos de: Tácito, Plinio, Estrabón y César Augusto

Ancient origins

Fotografías:

Esperanza Varo

Wikipedia

Ancient origins

14 comentarios en “LOS VIKINGOS VISTOS POR LOS ROMANOS

  1. KG

    Los propios hérulos eran escandinavos, y ya sabemos que papel les tocó jugar. No obstante, giros y caprichos de la Historia, no sólo los vikingos varegos se pondrían al servicio de la Guardia Imperial en el siglo X, sino que llegaron escandinavos de Dinamarca; Noruega, Islandia y Suecia para servir en el Ejército Imperial en Oriente, teniendo su propio barrio en Constantinopla y formando familias que enraizaron en la capital hasta su caída en 1453.

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  2. ODÍN CASTAÑÓN CASTAÑEDA

    Si consideramos que:
    1) El término “vikingo” no hace referencia a una civilización, etnia o lugar de origen, sino a una “ocupación” o actividad, y que esta “actividad”, que dio origen a toda una “era”, la “vikinga” que inició (oficialmente en el año 795 de la “era común”, no se puede hablar de “relaciones” entre romanos y “vikingos”. Mi opinión.

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  3. Grzegorz Szymczak

    Tampoco se puede olvidar de famosa ruta de amber hacia Mar Baltico, creo que tambien encotraron algunos hallazgos romanos en Polonia y tambien los famosos vikingos penetraron este terreno.
    El tema muy interesante!

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