PROMETEO, PANDORA Y LA ESPERANZA

Me llamo Esperanza y eso ha significado que desde pequeña haya escuchado “la esperanza es lo último que se pierde”. Esa frase me ha acompañado toda la vida y mi curiosidad, como la de Pandora, me llevó a investigar qué significaba aquella sentencia. Esta entrada la he querido dedicar a este mito griego que nos habla de la esperanza y que no me queda muy claro si los dioses nos la reservaron o nos la negaron.

LOS MITOS

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Por filosofía entendemos una manera de pensar totalmente nueva que surgió en Grecia alrededor del año 600 a.C. Hasta entonces, habían sido las distintas religiones las que habían dado a la gente las respuestas a todas las preguntas que se hacían. Estas explicaciones religiosas se transmitieron de generación en generación a través de los mitos. Un mito es un relato sobre dioses, un relato que pretende explicar el principio de la vida.

Por todo el mundo surgieron, en el transcurso de los milenios, una enorme flora de explicaciones míticas a todas las cuestiones que se planteaba el hombre, porque los seres humanos se sentían necesitados de encontrar explicaciones a los procesos de la naturaleza, seguramente la gente no podía vivir sin tales explicaciones y entonces inventaron los mitos ya que en aquellos tiempos no había ciencia para explicarlos.

Esas explicaciones míticas fueron rechazadas posteriormente por los filósofos griegos. Sin embargo, los griegos tenían su visión mítica del mundo cuando surgió la primera filosofía. Durante siglos habían hablado de los dioses de generación en generación. En Grecia los dioses se llamaban Zeus y Apolo, Hera y Atenea, Dionisio y Asclepio, Heracles y Hefesto, entre otros.

Alrededor del año 700 a.C., gran parte de los mitos griegos fueron plasmados por escrito por Homero y Hesíodo. Con esto se creó una nueva situación, al tener escritos los mitos, se hizo posible discutirlos y así los primeros filósofos griegos criticaron la mitología de Homero sólo porque los dioses se parecían mucho a los seres humanos y porque eran igual de egoístas y de poco fiar que nosotros. Por primera vez se dijo que quizás los mitos no fueran más que imaginaciones humanas.

Encontramos un ejemplo de esta crítica de los mitos en el filósofo Jenófanes, que nació en el 570 a.C. «Los seres humanos se han creado dioses a su propia imagen» «Creen que los dioses han nacido y que tiene cuerpo, vestidos e idioma como nosotros. Los negros piensan que los dioses son negros y chatos, los tracios los imaginan rubios y con ojos azules. ¡Incluso si los bueyes, caballos y leones hubiesen sabido pintar, habrían representado dioses con aspecto de bueyes, caballos y leones!»

Precisamente en esta época, los griegos fundaron una serie de ciudades-estado en Grecia y en las colonias griegas del sur de Italia y en Eurasia. En estos lugares los esclavos hacían todo el trabajo físico, y los ciudadanos libres podían dedicar su tiempo a la política y a la vida cultural. En estos ambientes  urbanos evolucionó la manera de pensar de la gente. Se dice que tuvo lugar una evolución de una manera de pensar mítica a un razonamiento basado en la experiencia y la razón. El objetivo de los primeros filósofos era buscar explicaciones naturales a los procesos de la naturaleza.

CONTEXTO HISTÓRICO

Godward, John William, 1861-1922; Expectation

La aparición de la agricultura dio lugar a la primera revolución cultural de la Humanidad. La agricultura –y después la ganadería– supuso el apego a una tierra determinada –la tierra natal–, la aparición del concepto de propiedad de la tierra, una incipiente acumulación de riqueza y la transformación de la organización tribal-familiar. Las nuevas familias tienen una forma patriarcal. Un patriarca con varias mujeres –de las que una o unas asumen la forma de esposas y las otras son concubinas o esclavas de las esposas– suele reunir una prole numerosa, que le ayuda en las faenas del campo y que puede constituir, si es preciso, un pequeño ejército. Un ejemplo de esa familia patriarcal es la familia de Jacob en el Génesis.

LOS VALORES PATRIARCALES

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Pero estos rasgos de las sociedades patriarcales agrícolas resultan irrelevantes si no se asocian a la cultura que los constituye y fundamenta. Esa cultura patriarcal-agraria se funda en una concepción del tiempo y del espacio ligada a la tierra y en una comprensión unitaria de los valores. Las fábulas educaban en los elementos de cohesión de la tribu, proponiendo los valores esenciales para la convivencia :la bondad, la verdad, la justicia y la belleza.

PROMETEO- PANDORA DE HESÍODO

Suele interpretarse el mito de Pandora –y los otros que contiene el poema hesiódico–como el conflicto entre la vieja cultura agraria y una nueva cultura mercantilista.

prometeo trayendo el fuego museo del prado

Prometeo está presentado como un personaje ambiguo: de un lado trata de favorecer a los hombres, pero de otro, trata de engañar al dios supremo. Cierto que es un dios muy sabio, pero esa inteligencia de Prometeo es fundamentalmente «retorcida astucia», que le lleva a rivalizar con Zeus en el terreno de la trampa y el engaño. Ambos dioses ocupan un primer rango por su inteligencia y su previsión del futuro. Zeus es por excelencia el «prudente», mientras que Prometeo es «el de torva astucia»; Zeus sabe planes eternos, mientras que Prometeo sabe más astucias que nadie. Ambos rivalizan, en el terreno de la inteligencia práctica, Pero Prometeo fracasa Se trata explicación, de las causas que han originado en los primeros tiempos un estado de cosas.

PLATÓN: PROTÁGORAS

Mito de Prometeo

 «Era un tiempo en el que existían los dioses, pero no las especies mortales. Cuando a éstas les llegó, marcado por el destino, el tiempo de la génesis, los dioses las modelaron en las entrañas de la tierra, mezclando tierra, fuego y cuantas materias se combinan con fuego y tierra. Cuando se disponían a sacarlas a la luz, mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas. Epimeteo pidió a Prometeo que le permitiese a él hacer la distribución. Una vez que yo haya hecho la distribución, dijo, tú la supervisas. Con este permiso comienza a distribuir. Al distribuir, a unos les proporcionaba fuerza, pero no rapidez, en tanto que revestía de rapidez a otros más débiles. Dotaba de armas a unas, en tanto que para aquellas, a las que daba una naturaleza inerme, ideaba otra facultad para su salvación. A las que daba un cuerpo pequeño, les dotaba de alas para huir o de escondrijos para guarnecerse, en tanto que a las que daba un cuerpo grande, precisamente mediante él, las salvaba. De este modo equitativo iba distribuyendo las restantes facultades. Y las ideaba tomando la precaución de que ninguna especie fuese aniquilada. Cuando les suministró los medios para evitar las destrucciones mutuas, ideó defensas contra el rigor de las estaciones enviadas por Zeus: las cubrió con pelo espeso y piel gruesa, aptos para protegerse del frío invernal y del calor ardiente, y, además, para que cuando fueran a acostarse, les sirviera de abrigo natural y adecuado a cada cual. A algunas les puso en los pies cascos y a otras, piel gruesa sin sangre. Después de esto, suministró alimentos distintos a cada una: a una, hierbas de la tierra; a otras, frutos de los árboles; y a otras raíces. Y hubo especies a las que permitió alimentarse con la carne de otros animales. Concedió a aquéllas descendencia, y a éstos, devorados por aquéllas, gran fecundidad; procurando, así, salvar la especie. Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre, Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego (ya que sin el fuego era imposible que aquella fuese adquirida por nadie o resultase útil) y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus y a Prometeo no le estaba permitido acceder a la mansión de Zeus, en la acrópolis, a cuya entrada había dos guardianes terribles. Pero entró furtivamente al taller común de Atenea y Hefesto en el que practicaban juntos sus artes y, robando el arte del fuego de Hefesto y las demás de Atenea, se las dio al hombre. Y, debido a esto, el hombre adquiere los recursos necesarios para la vida, pero sobre Prometeo, por culpa de Epimeteo, recayó luego, según se cuenta, el castigo del robo.

El hombre, una vez que participó de una porción divina, fue el único de los animales que, a causa de este parentesco divino, primeramente reconoció a los dioses y comenzó a erigir altares e imágenes a los dioses. Luego, adquirió rápidamente el arte de articular sonidos vocales y nombres, e inventó viviendas, vestidos, calzado, abrigos, alimentos de la tierra. Equipados de este modo, los hombres vivían, al principio, dispersos y no en ciudades, siendo, así, aniquilados por las fieras, al ser en todo más débiles que ellas. El arte que profesaban constituía un medio, adecuado para alimentarse, pero insuficiente para la guerra contra las fieras, porque no poseían el arte de la política, del que el de la guerra es una parte. Buscaban la forma de reunirse y salvarse construyendo ciudades, pero, una vez reunidos, se ultrajaban entre sí por no poseer el arte de la política, de modo que al dispersarse de nuevo, perecían. Entonces Zeus, temiendo que nuestra especie quedase exterminada por completo, envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad. Preguntó, entonces, Hermes a Zeus la forma de repartir la justicia y el pudor entre los hombres: “¿Las distribuyo como fueron distribuidas las demás artes?”. Pues éstas fueron distribuidas así: Con un solo hombre que posea el arte de la medicina, basta para tratar a muchos, legos en la materia; y lo mismo ocurre con los demás profesionales. ¿Reparto así la justicia y el poder entre los hombres, o bien las distribuyo entre todos? “Entre todos, respondió Zeus; y que todos participen de ellas; porque si participan de ellas solo unos pocos, como ocurre con las demás artes, jamás habrá ciudades. Además, establecerás en mi nombre esta ley: Que todo aquel que sea incapaz de participar del pudor y de la justicia sea eliminado, como una peste, de la ciudad»

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«Por orden de Zeus padre de los dioses, Hefesto dios del fuego, famoso por sus habilidades, formó la estatua de una hermosa doncella. La propia Atenea que, celosa de Prometeo, habíase trocado en su enemiga, echó sobre la imagen una vestidura blanca y reluciente, le aplicó sobre el rostro un velo que la virgen mantenía separado con las manos, la coronó de frescas flores y le ciñó el talle con un cinturón de oro, adornada maravillosamente con polícromas figuras de animales. Hermes, el mensajero de los dioses, otorgaría el habla a la bella imagen, y Afrodita le daría todo su encanto amoroso.

De este modo Zeus, bajo la apariencia de un bien, había creado un engañoso mal, al que llamó Pandora, es decir, la omnidotada; pues cada uno de los Inmortales había entregado a la doncella algún nefasto obsequio para los hombres.

Condujo entonces a la virgen a la Tierra, donde los mortales vagaban mezclados con los dioses, y unos y otros se pasmaron ante la figura incomparable. Pero ella se dirigió hacia Epimeteo, el ingenuo hermano de Prometeo, llevándole una caja regalo de Zeus. En vano aquél había advertido a su hermano que nunca aceptase un obsequio venido del olímpico Zeus, para no ocasionar con ello un daño a los hombres; debía de rechazarlo inmediatamente.

Epimeteo, olvidándose de aquellas palabras, acogió gozoso a la hermosa doncella y no se dio cuenta del mal hasta que ya lo tuvo. Pues hasta entonces las familias de los hombres, aconsejadas por su hermano, habían vivido libres del mal, no sujetos a un trabajo gravoso, y exentos de la torturante enfermedad. Pero la mujer llevaba en las manos su regalo, una gran caja provista de una tapadera. Apenas llegara junto a Epimeteo abrió la tapa y en seguida volaron del recipiente innumerables males, que se desparramaron por la Tierra con la velocidad del rayo. Oculto en el fondo de la caja había un único bien: la esperanza; pero, siguiendo el consejo del Padre de los dioses, Pandora dejó caer la cubierta antes de que aquella pudiera echar a volar, encerrándola para siempre en el arca.

Entretanto la desgracia llenaba, bajo todas las formas, tierra, mar y aire. Las enfermedades se deslizaban, día y noche, por entre los humanos, solapadas y silenciosas, pues Zeus no les había dado la voz. Un tropel de fiebres sitiaba la Tierra, y la muerte, antes remisa en sorprender a los hombres, precipitó su paso.

La vejez, la enfermedad, la fatiga, la locura, el vicio, la pasión, la plaga, la tristeza, la pobreza, el crimen; todos los males del mundo se habían extendido por la tierra y sólo la esperanza quedó oculta en el fondo del arca.»

¿QUÉ SIGNIFICA EL MITO DE PANDORA?

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Pandora ha sido considera como la Eva griega, pues se trata de un mito que intenta dar explicación al origen de la vida.

Zeus habla de Pandora como de un mal con el que el hombre se alegra el corazón al tiempo que abraza su propia desgracia. Fue enviada como un regalo a Epimeteo, el hermano de Prometeo, quien al no poder resistirse a sus encantos la aceptó, pese a las advertencias de su hermano de que no recibiera ningún regalo de los dioses, porque preveía en ello una trampa. Los hombres vivían entonces en una Edad de Oro, sin fatigas ni enfermedades. Pero cuando Pandora quitó la enorme tapa de una tinaja o tonel, dejó que los males se dispersaran. Solo quedó allí dentro –dice Hesíodo– la Esperanza.

Pandora fue la primera mujer  y es madre, ya que de ella desciende la «estirpe de las femeninas mujeres» Los hombres ya existían. Nacidos de la Tierra, retornaban a ella cuando morían y volvían después a nacer de su seno inagotable.

Platón, por ejemplo, al tratar el mito de la Edad de Crono en el Político (271 d) dice que en aquella época todo nacía para los hombres espontáneamente de la tierra. Los hombres que volvían a la vida después de salir de la tierra, sin embargo, no se acordaban del pasado.

Pandora resultó un mal para los hombres porque destapó una tinaja que contenía los males, aunque no se nos dice por qué lo hizo; en cualquier caso era un designio de Zeus que sabía que así ocurriría.

La causa por la que Eva/Pandora abre la tinaja, es su «hambre de saber», Yahvé permitió a Adán y Eva comer del árbol de la vida, pero no del de la ciencia del bien y del mal, so pena de tener que ganar el hombre el pan con fatigas, parir la mujer con dolor, y ambos morir. Añadir el conocimiento absoluto a la vida sería, como dice la serpiente, ser como dioses.

«la curiosidad o deseo de saber» es el origen de la ciencia. Desde esta perspectiva, la curiosidad de Eva-Pandora resulta la «más presa a las necesidades orgánicas y de conservación» Pero el pago de la acción de Eva-Pandora resultó catastrófico, pues Hubo, pues, una Edad de Oro en que no había muerte, pero que se quebró por el deseo humano de conocer, sin el cual la vida del hombre no tenía todo su valor. La transgresión, el hecho de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, se traslada ahora a Pandora, quien, llevada por su curiosidad, deja escapar «el secreto de la vida» contenido hasta entonces en un vaso. La diferencia con respecto a Eva es que a Pandora no le habían advertido que no abriera el recipiente. Pandora cumple el destino que le asigna Zeus, pero obedece libremente a su ansia de conocimiento, al loco deseo de saber, porque, para Unamuno, la acción de Pandora nace de su interior más profundo, de su apasionado «modo de ser». Y actúa además, más aún que en el caso de Eva, con ignorancia de las consecuencias que han de resultar perniciosas y fatales para los hombres.

LA TINAJA DE PANDORA

No aun al mundo la segunda aurora
vierte en rosas envuelto su rocío
y nuestra madre ya, pobre Pandora,
pagando su hambre de saber, vacío

ve en sus manos el vaso que atesora
de la vida el secreto, y de él el río
de los males brotar. Y mientras llora
la ceguera fatal de su albedrío

y el loco anhelo de su pecho inquieto,
de su ciencia fatal como escurraja
la esperanza le queda, del secreto

consuelo triste que al mortal trabaja
engaño avivador, y es lo concreto
del vacío que guarda la tinaja.

MIGUEL DE UNAMUNO

LA ESPERANZA ¿POR QUÉ NO SALIÓ? ¿POR QUÉ ESTABA ENTRE LOS MALES?

«Sólo quedó allí dentro de la tinaja en inquebrantable encierro la Esperanza hasta los bordes y no salió fuera».

-En el caso de que la Esperanza fuera un bien, sería un consuelo para el hombre en su miseria, y un estímulo que vivifica su actividad ante su duro destino.

Para nosotros la esperanza podría sentirse como un motor movilizador, da sentido a la vida. La esperanza parte del hecho que hay un futuro al que debemos aspirar dado que se justifica al superar el presente y mejorarlo. Pero el punto de enunciación de la esperanza es siempre el futuro, a ella el presente no le importa, ella siempre es meta. Además, la esperanza acompaña al hombre tanto en las circunstancias favorables como en las desfavorables.

Entonces si la Esperanza es un bien que se conserva para el hombre o que se halla en su poder, ¿qué hacía y cómo vino a parar a la jarra de los males?

-Si se considera a la esperanza como un mal reservado para el hombre ¿por qué no huyó  con los otros males?

-Sí se trata de un bien que se le niega al hombre; en este caso tampoco se explica qué hacía en el tonel de los males.

El sentido de esperanza para los griegos no es exactamente el mismo que el que tenemos nosotros: Para los dioses la esperanza es innecesaria, porque son inmortales. Tampoco es necesaria para las bestias, porque ignoran la muerte. Solo es necesaria para los hombres, porque les permite afrontar la muerte sin mirarla a la cara, ya que pueden ignorar el momento exacto de su llegada. La esperanza es así, para los griegos, un consuelo.

Para los griegos, la esperanza no es un regalo, sino es una desgracia, una tensión negativa, ya que esperar es estar siempre en falta de algo, es desear lo que no se tiene y, en consecuencia, estar en cierto modo insatisfecho no sentirse completo.
Cuando se espera sanar es que se está enfermo; cuando se espera un trabajo es que no se tiene, cuando se espera ser rico es que se es pobre, de manera que la esperanza es mucho más un mal que un bien.

La esperanza es, entonces, un bien negado al hombre.

Referencias

-Pandora en la encrucijada de los tiempos Luis Beltrán Almería

-El mito de Pandora Ángel Valbuena Briones

-Diálogos de Platón-Protágoras Biblioteca Clásica Gredos

-El Mundo de Sofía Jostein Gaarder

-El mito de Pandora en la filosofía de Miguel de Unamuno.

-Los presocráticos: del mito al logos, Miguel Morey

Fotografías :

Manchester Art Gallery

Wikipedia

Museo del Prado

 

RAQUEL. MORIR DE AMOR POR ALFONSO, “EL NOBLE”

Esta entrada está relacionada con la publicada anteriormente llamada ALFONSO VIII, (1155-1214) SU AMANTE JUDIA Y LAS NAVAS DE TOLOSA

Siempre he admirado al joven Don Alfonso, al que, desde su más tierna infancia todos llaman, “el Sabio”. Yo soy muy viejo, he visto mucho mundo y  conocido a toda clase de personas, por eso precisamente, puedo decir que Don Alfonso era un ser excepcional. No he conocido a nadie tan erudito, culto y con más ansias de saber y aprender que él. Seguir leyendo “RAQUEL. MORIR DE AMOR POR ALFONSO, “EL NOBLE””

ALFONSO VIII, (1155-1214) SU AMANTE JUDIA Y LAS NAVAS DE TOLOSA

Muchos andaluces, cuando queremos salir de nuestra tierra, tenemos que hacerlo a través del paso de Despeñaperros, un impresionante desfiladero que sirvió como barrera fronteriza para la Reconquista y donde se encontraba Al-Andalus, territorio de la península ibérica bajo poder musulmán durante la Edad Media, entre los años 711 y 1492​ . Seguir leyendo “ALFONSO VIII, (1155-1214) SU AMANTE JUDIA Y LAS NAVAS DE TOLOSA”

PATRICK TUITE Y “SUCEDIÓ EN MÁLAGA TAMBIÉN”

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Conocí a Patrick gracias a que ambos compartimos nuestro amor por  la historia,  por Málaga y además por haber sido mi padrino, en lo que a las letras se refiere.

Considero a Patrick una persona sensible, sencilla, tímida  y que transmite tranquilidad. Está claro que Patrick tiene carisma y así lo demuestran los cientos de libros que lleva vendidos. Su personalidad, que yo  pienso que deja la huella en lo que un escritor plasma en sus letras, ha llevado a muchísimos malagueños y no malagueños a comprar su libro, leerlo y como  homenaje y agradecimiento al autor enviar su fotografía desde cualquier lugar del mundo. Eso no lo consiguen ni los escritores más conocidos y superventas. Seguir leyendo “PATRICK TUITE Y “SUCEDIÓ EN MÁLAGA TAMBIÉN””

“CRÓNICAS DEL MAL AMOR” PRESINA PEREIRO

 

Conocí a Presina Pereiro gracias a su novela “No dejes de buscarme” y tengo que reconocer que tanto ella como su forma de escribir me fascinaron y atraparon.

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Considero a Presina como una persona llena de energía, positividad y  una trabajadora incansable. Presina es crítica, muy crítica especialmente consigo misma. Es perfeccionista en grado sumo, lo que se traduce en una obra inmaculada, llena de detalles que no pasan desapercibidos al lector.

Presina es malagueña y licenciada en Filosofía y letras, especializada en historia del siglo XVI. Le apasiona escribir, leer, viajar, pintar, la fotografía, el cine, la cocina y todos estos ingredientes los vuelca en sus novelas. Seguir leyendo ““CRÓNICAS DEL MAL AMOR” PRESINA PEREIRO”

ANTONIO S. ILLESCAS

Dentro del apartado de Literatura hablaré, aunque no valoraré (para eso ya existen otras páginas que lo hacen muy bien) de todos  aquellos autores que:

Escriben infundiendo vida a lo que su mente ha creado, singularizándolo y vertiendo ahí su experiencia personal de la vida, la amistad, las relaciones humanas, el sexo y el trabajo.

Que escriben porque les hace vibrar.

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